“Algo bueno debo tener…”

A diferencia de la fórmula aquella con la que el legendario científico –al estilo de su pana de otro cómic, Colotordoc (doctor loco deletreado al revés)– dio vida a su Monstruo Milton, con muchas gotas de caldo de araña y un leve toque para el corazón (y así solo me querrá a mí, solamente a mí, según dice el jingle promocional de esa historieta), la combinación con la que me crearon a mí tiene una alta dosis de un no sé qué, que ha generado confusión, caída de la plataforma tecnológica, largas colas, mentones de madre, y, sobre todo, una sospechosa adicción por parte de empresarios, comerciantes y malparidos bachaqueros y enchufados, quienes públicamente, y en muchos casos con obvia anuencia de organismos estatales, han generado diversos mecanismos para que el pueblo de a pie (para quien fui creado) se desprenda de mí a como dé lugar. Y en vez de darme el uso ideal, me canjean por productos con precios remarcados y yo paso a fortalecer las arcas de quienes ya estaban cómodos y ahora, sencillamente, serán más ricos.

Esos días recientes de fin de 2019 fueron de locura, de frenesí colectivo, que hizo que la gente se olvidara hasta de Néstor Zavarce y su Faltan 5 pa’ las 12; ni siquiera bailaron Yo no olvido al año viejo de Tony Camargo…es que las masas se volcaron a cuanto negocio decía que trabajaba con el bendito sistema de biopago, que como cosa rara, presentó más fallas que la Línea 1 del Metro en horas pico.

Recién nacido muy deseado

Soy un fenómeno al que se le dio vida para favorecer al más necesitado, pero me transformaron en un aliado vertiginoso de una economía que le calza perfecto a los acaudalados.

Aunque con muy poca edad ya me doy cuenta de las cosas. Soy un imberbe pero no inocente. Y alguien debe hacer algo al respecto.

El 8 de diciembre la Gaceta Oficial 41.296 indica que con el respaldo de 267 mil millones de dólares el Gobierno venezolano me oficializa como criptomoneda para intercambio en transacciones internacionales tendentes a mejorar la situación de la economía interna del país; claro, con respaldo de nuestros recursos como el petróleo, oro, diamantes y gas, y mi valor operativo está anclado al de un barril petrolero, lo que parece un acierto ya que no lo determina ni Dólar Today ni algún otro capricho de los enemigos del país, sino que se basa en el juego de oferta y demanda de los mercados internacionales de hidrocarburos, donde Venezuela figura como potencia entre los productores.

Urgen aliados

Esto que parece haber sido un verdadero jonrón contra los males de la macroeconomía muy pronto mostró vulnerabilidad ante las diversas acciones criminales que atentan contra todo intento de mejora.

Eso no es atacar al Gobierno, es destruir la posibilidad de crecer, de ahorrar, de recuperar el poder adquisitivo, de soñar con escenarios más prometedores.

Por ello, desde arriba, deben engendrar urgentemente a un hermano, que venga en mi auxilio para así dar muestras a la gente de mi existencia y efectividad.

Comenzando, la fórmula debe tener muchas gotas (quizás litros) de entendimiento y de facilitación de los procesos para que «Juambimba» me adquiera y me use para su real beneficio.

Hasta ahora más del 90% me dio uso de solo gasto. Nadie, o casi nadie, sabe o supo los otros modos de empleo que permiten los mecanismos electrónicos. Por ejemplo, una famosa APP que genera más dudas que sosiego en torno a cómo darme uso correcto y colocarme en el mercado para adquirir otras criptomonedas más conocidas y de aceptación en los mercados internacionales.

No se trata de cantar victoria porque “gracias a Rusia y China el dólar muere y eso facilita que yo me imponga”. Eso es un cuento de hadas.

El mundo de las monedas virtuales no lo mueven esas dos potencias (cuyo apoyo se agradece, pero con mucho sigilo), sino el mercado mundial (sobre todo Europa), y por supuesto que podemos y debemos ir en esa tendencia. Y si el dólar muere o no, ese no es el tema, sino más bien debemos trabajar juntos para mi aceptación, mi expansión y mi penetración en esos mercados foráneos que mueven la economía mundial.

Trabajo complejo y de equipo

Creo humildemente que falta ese apoyo informativo, formativo y logístico; no obstante, no tengo dudas de que la cosa pinta bien. De no ser así ¿cuál sería la causa por la cual esta pandilla de chupacabras digitales están tan alborotados para arrancarme de las cuentas del pueblo y adicionarme a sus respectivos patrimonios?

Hay que denunciar tanto la inoperatividad de las plataformas electrónicas para las respectivas transacciones como la especulación de comercios donde alteran precios indiscriminadamente, y los malandros legales que se transfieren el valor de la criptomoneda a sus cuentas y a ti te pagan en soberanos con el descuento del 10, el 15 y hasta el 20%.

Ciudad CCS / Luis Martín / Foto AVN

Únase a la conversación