Batalla contra las caminatas imparables y la desaparición de la gasolina

Caraqueños hacen malabares para surtirse del combustible

Cuando se habla del bloqueo económico y de la devaluación inducida, las personas empiezan a sacar cuentas y a buscarle las cinco patas al gato, que más que cansado está. Si bien es cierto que la moneda extranjera se ha convertido en el intercambio paralelo e impuesto por páginas web radicadas en Estados Unidos, el vivir al acecho de los intereses económicos de quienes quieren ver la estabilidad venezolana caer, agota a cualquiera.

En esta oportunidad, desglosaremos la problemática del transporte caraqueño, que debido al bloqueo económico se ha visto truncado, convirtiéndose en un tema de preocupación constante que azota a los citadinos, toda vez que los costos del pasaje, la gasolina y afines son el pan de cada día.

Los relatos de Álvaro Peñalver, dueño de una tienda para carros, se refieren a cómo se ha convertido en el salvador de las unidades de camioneteros y conductores particulares, ya que desde su negocio vende diferentes repuestos, aceites para motor (el sintético en 35.000 Bs) y trae cauchos “por pedido”.

El comerciante nos habló del punto de partida de su negocio y la batalla contra la sobredemanda de repuestos para autos. “Tengo la fortuna de tener un socio que tramita los repuestos desde Estados Unidos y Colombia, lo complicado es traer el material en un solo lote, ya que te lo quitan las autoridades, o los mismos paracos (…) una vez en Caracas lo distribuye a los diferentes socios”, dijo Peñalver. quien también afirmó que el costo del producto a adquirir se calcula a dólar negro o, como dicen, “al cambio del día”, lo cual se convierte en una dura realidad, ya que muchos no pueden costear esas tarifas especulativas.

Las asociaciones de conductores piden la atención pertinente para establecer sus servicios pero se ven limitados por ciertas formalidades. Para sobreponer y erradicar el tráfico de repuestos y cauchos, funcionarios como Hipólito Abreu han estado financiando la entrega de neumáticos y materiales a distintos grupos organizados de choferes.

Soluciones para seguir “guerreando”

El sistema Metro de Caracas ha permenecido fiel a sus usuarios. Durante varios meses se mantuvo gratuito para contrarrestar el problema de transporte, siendo conservado por el Gobierno Nacional y aun con las dificultades económicas permanece activo.

“Yo debo bajar gran trayecto desde mi casa en Propatria porque los camioneteros no me aceptan los 300 bolívares para dejarme cerca de la estación. Pienso que los 40 Bs que vale el pasaje del metro es barato, pero deben ponerse pilas con la limpieza y el trato a las personas de la tercera edad” opina Edelith Quintero, 62 años y usuaria constante del sistema subterráneo.

Aún después del aumento de sus tarifas, el pasado 27 de mayo, permanece como el transporte más económico, por lo cual este sistema se abarrota de gente, situación que se complica en las famosas “horas pico”.

Sin gasolina no hay movimiento

Para el proceso de elaboración de este importante combustible se requieren ciertos aditivos, diluyentes (en el caso de los crudos pesados) y otros productos que se importan desde Estados Unidos.

Frente a las sanciones, empresas extranjeras que quisieran hacer tratados con Venezuela para lograr abastecer la producción de gasolina se ven limitadas cuando el dedo acusor del “Tío Sam” los señala, logrando que la producción de crudo disminuya.

Esta reducción se evidencia en las largas colas que sufren los conductores en el país, quienes deben “rodar y rodar” para localizar una bomba surtidora.

Otros factores, como el bajo costo de este producto, lo convierten en la presa fácil de la reventa ilegal, en la que el prominente “bachaqueo” busca lucrarse a costas de este producto, revendiéndolo a precios exorbitantes y, naturalmente, cobrado en dólares en los estados fronterizos.

Madres sufren en carne viva las medidas gringas

Los efectos de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos desde el año 2015, sin duda alguna han afectado a la mujer venezolana. Somos nosotras las amas de casa y las madres quienes día a día padecemos de esta hiperinflación y de las fallas en los servicios públicos, como la falta de transporte y los cortes de agua y luz.

En mi caso, tener una niña de 2 años de edad en medio de este bloqueo económico, no ha sido fácil, pues la falta de alimentos de primera necesidad, fórmulas lácteas, pañales, medicinas y productos de aseo personal, me obligó a buscar soluciones creativas ante las diferentes situaciones que se presentaban.

En medio de todo este conflicto, salir a trabajar era mi deber. Si no laboraba, ¿cómo cubría los gastos de mi hogar? Otro inconveniente que debía resolver era la falta de transporte público. Para llegar temprano al sitio donde cuidan a mi hija y al lugar donde laboro, me tocaba madrugar.

A esa hora, las colas en las diferentes paradas de las camionetas eran inmensas. No había trato preferncial para adultos mayores, mujeres embarazadas ni con infantes. En ese sitio, podía pasar hasta hora y media con la niña dormida en mis hombros. Este problema se solventó un poco gracias a la incorporación de unidades de transporte denominadas por algunas personas como “perreras”, sistema que fue garantizado por la Alcaldía de Caracas.

Otra difícil situación que me ha tocado afrontar, producto de la guerra económica, fue la falta de agua, problema que se torno cada día más difícil, debido a que el vital líquido llegaba cada 20 días. En reiteradas ocasiones tardaba hasta un mes sin llegar. Durante esos días debía ingeniarmelas para poder sobrevivir sin ella. Para solventar esta falla, el Gobierno Bolivarino, asumió la disribución del suministro de agua en las comunidades a través de cisternas.

Ciudad CCS / Natasha Rojas / Johana Pérez / Foto Bernardo Suarez

Únase a la conversación