Camila Vaccaro, se presentó en Venezuela como “La bruja”

Así se llama el primer disco de esta solista chilena de 35 años de edad, que fue presentada también en Argentina, Uruguay y...

Nacida y criada en Santiago de Chile, Camila Vaccaro, de 35 años de edad, vino a Venezuela a formar parte de ese guateque que realizó hace unos días Ciudad Canción, con José Delgado a la batuta, en La Estafeta.

Se trata de una multiinstrumentista, compositora, que formó parte del trío trasandino Ikanusi, además de ser integrante de Merkén por más de 10 años, con el cual hizo giras internacionales, y ahora se lanza como solista.

Entre sus metas como solista está el reciclar su trayectoria con nuevas composiciones, siempre con la música popular y el folclor por delante en fusión con música electrónica, lo que se llama folknoise.

Hace días vino a Venezuela para presentar su disco “La bruja”, pero también para conocer colectivos culturales venezolanos y participar en Ciudad Canción, que fue todo un éxito en La Estatefa, en San Bernardino. También eso le dio pie para caminar Caracas, conversar con la gente y saber cómo son nuestros pensamientos.

Camila se enamoró
del joropo

— Tocas la jarana mexicana y el acordeón cromático…

— Yo me defino como bien quiltra para mi oficio musical. Quiltro es el perro de la calle que tiene rasgos de muchos lugares pero es indefinible (de raza mixta). Yo en realidad soy pianista clásica, toco guitarra, acordeón, canto y compongo; entonces son alcances. He tenido el oficio en relación a la necesidad, pero las dificultades se convierten en oportunidades.

— ¿Comenzaste a tocar por necesidad?

— Mi mamá tocaba, estuvo siempre apegada al folklor, y mi abuela era pianista clásica. Eran del lote de mujeres que tocaban música de 1930, o sea que no las conoce nadie (risas)… Entonces, para vivir yo necesitaba trabajar y hacer un cupo en el circo. Si traían el acordeón, me ponía a tocarlo. Entonces me iba moviendo con cada instrumento.

— ¿Desde que edad te dedicas a la música?

— Tengo 35 años, estudiando música desde los 6 y trabajando desde los 12 años. Es lo único que sé hacer. Ya no es una gracia (risas).

— ¿Sólo vives de la música?

— Sí, vivo de la música. No hay un camino. Como es difícil llevar el oficio, armamos un grupo e hicimos un colectivo cultural que intentó vincularse con organizaciones sociales para entender que uno es parte de una comunidad. El oficio ha puesto a disposición crear un vínculo profundo como hace Ciudad Canción. Lo fue el taller popular Merkén y de ahí a una comunidad sin nombre pero de artistas y trabajadores independientes de underground. Vivir en una red bien profunda “under” uno lo puede encontrar en el entorno directo. En mi ciudad es una red que en la música independiente se ha tenido a lo largo de Latinoamérica. No es una idea sino algo bien concreto.

— Háblanos de tu nueva producción discográfica

— Hace muy poco saqué mi primer disco como solista; se llama “La bruja” y es una belleza. Lo presenté en Argentina, Uruguay, Chile y acá, en Venezuela. Son siete canciones pero en show son 15.

— Haces fusión de folklor con música electrónica

— En cuanto a sonido es acercamiento de las músicas populares latinoamericanas con tintes de folklor con música electrónica, a través de la programación y con elementos del rock. El show en vivo es mucho más rockero. Mis canciones tienen estructuras libres. Me gusta mucho la poesía popular.

— ¿Qué te llevas de Venezuela?

— Es la primera vez que toco suelo venezolano, pero he estado enamorada del joropo. Me enamoré del trabajo de orquesta de acá. Jorge Peña fue quien trajo el proyecto y fue asesinado en 1973 para el golpe de Estado. Acá en Venezuela se desarrolló, pero en Chile pasó 20 años de oscurantismo con la dictadura de Pinochet. ¿Qué me llevo? Vine a caminar, a conversar con la gente, a conocer los colectivos y a las comunidades. Me llevo las historias.

ROCÍO CAZAL
ROCIOCAZAL@GMAIL.COM

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