Candilejas y aplausos | Nené Quintero, el músico que San Agustín vio crecer

El percusionista número uno del país será homenajeado en el primer Festival de Música “Cumbe San Agustín”

Es el maestro de la percusión venezolana, tanto así que músicos aquí y fuera de nuestras fronteras se pelean por contar con su versatilidad en los cueros, además de sus clases magistrales en la materia.

Nené Quintero creció en San Agustín del Sur, donde comenzó su pasión por la música desde muy pequeño y se desenvolvió muy bien a lo largo de su trayectoria, tanto así que se adentró en distintos géneros como el jazz, la salsa, el rock latino, el pop, la música popular y folklórica, así como la clásica y la experimental, entre tantos otros más. No en vano ha tocado con grandes de la música como Simón Díaz, Ilan Chester, Biella Da Costa, Franco De Vita, Miguel Siso, Alfredo Naranjo, Huáscar Barradas, Cecilia Todd, Servando y Florentino, sin dejar atrás a otros también grandes como Vytas Brenner, Gerry Weil, Celia Cruz, Eros Ramazzotti y pare de contar.

Es el percusionista número uno del país y eso no le ha quitado la sencillez. Por eso le sorprendió que la parroquia que lo vio crecer le brinde un merecido homenaje en el primer Festival de Música “Cumbe San Agustín”, que se realizará del 26 al 28 de septiembre.

Aquí nos cuenta un poco de su vida y su conexión con Caracas.

—Tu lugar preferido de Caracas

—Nací en la Cruz Roja, parroquia Candelaria, y crecí en el barrio Negro Primero de San Agustín del Sur, que colinda a la izquierda con el barrio Marín y a la derecha con el barrio Hornos de Cal y con el cerro Ávila a la vista. Siempre he preferido vivir en un lugar donde pueda ver y sentir esa montaña.

—Una esquina o avenida

—En todos estos años son muchos los lugares, muchas las anécdotas. Recuerdo mucho la cuarta calle de Marín, en la mata’e palma, sitio donde ensayaba a principio de los años 70 con el Grupo Pan, banda de rock afrovenezolano que tuve en esos años.

—Un local nocturno o taguara

—Recuerdo el Play Boy, lugar donde antes quedaba el Teatro Altamira, a semejanza de los clubes con conejitas que atendían a los clientes. Eso fue a mediados de los años 70. Comenzaba a dar mis primeros pasos como profesional de la música.

—Una película

—Comencé yendo al cine desde muy niño. En San Agustín del Sur hacían vida el Teatro San Agustín y el Teatro Alameda, y teníamos una vecina que trabajaba como acomodadora en el Teatro San Agustín. Los domingos nos invitaba a mis hermanos y a mí. Era la época de oro del cine mexicano. Cantinflas era un éxito. Ahora voy poco al cine, pero me gusta lo que hace Quentin Tarantino y lo que hacía Luis Buñuel.

—Una canción

—Mi niñez y adolescencia estuvo ligada muy de cerca a la música. De niño recuerdo que del barrio Marín hubo un señor que sacaba su sonido los sábados y hacía oír sus discos a todo volumen. Casi siempre lo que estaba de moda, por supuesto, bailable. Y del otro lado, el Barrio Hornos de Cal, había otro señor que hacía lo mismo. En mi casa la radio siempre sonaba música. Cuando se tiene hermanos mayores puedes estar al día con lo que pasa musicalmente: pop, tropical, rock, clásico, folklore y todas las combinaciones de géneros.

—Un libro

—En mi adolescencia me hicieron leer Doña Bárbara de Rómulo Gallegos. En realidad, me interesaba más la calle, el beisbol, la música, las chicas. Pero sí me podía imaginar la escena que pintaba Gallegos cuando narraba. Comencé a conocer el llano gracias a él. Otro con el que me sorprendí fue con Gabriel García Márquez cuando me llevó a Macondo y me presentó a la familia Buendía en “Cien años de soledad”.

—Un poema

—Los zapaticos me aprietan, las medias me dan calor y el beso que me dio mi madre lo llevo en el corazón. (risas)

—¿Tienes algún ritual antes de tus presentaciones?

—Antes de una presentación quiero concentrarme. A veces, si es necesario, viene bien un ensayo oral de los puntos claves, casi siempre del comienzo y del final, que es lo que al público más le impacta.

—Has tocado con Miguel Siso, Alfredo Naranjo, Trina Medina, Huáscar Barradas, Ilan Chester, Yordano, Aditus, Biella, Servando y Florentino, Simón Díaz, Franco De Vita, Cecilia Todd… ¿Qué te ha dejado el hecho de ser uno de los grandes y tocar con todos estos grandes de la música?

—Vivo agradecido por la oportunidad que me dan artistas y músicos de compartir sus aventuras musicales.

—También tocaste con Vytas Brenner el tema San Agustín…

—Conocí a Vitas por medio de Pablo Manavello, quien mientras estuvo en Venezuela fue su guitarrista y confidente musical en todo lo que hizo Vitas. Te hablo de arreglos, composiciones, influencias. El tema San Agustín está en el disco Jayeche, que se grabó en Discomoda, un sello disquero con estudios que quedaban en Carapita. Los músicos que grabamos allí fueron Iván Velásquez en la batería; Carlos Acosta en el bajo; Pablo Manavello en la guitarra; Vitas en los teclados y yo en la percusión. Formé parte de su banda intermitentemente, pues ya estaba formando parte de muchos proyectos nacionales e internacionales. Vitas fue un paisajista con su música. Disfruté su amistad y trabajar con él.
Su último disco que grabó en Venezuela fue Orinoquia y tuve la dicha de hacer toda la percusión. Vitas Brenner le dio otro color, otra fotografía a la música venezolana.

—Cuéntanos un poco de BeJazzSession, ¿qué nos trae a los melómanos?

—Con BeJazzSession siento que cada tema que interpretamos es una historia inventada al momento. Entonces estaremos narrando historias a los melómanos.

—La primera edición del Festival de Música “Cumbe San Agustín” te rinde homenaje. ¿Qué te parece esta experiencia que se va a dar ahora en San Agustín? ¿Cómo te dieron la noticia y qué sentiste?

—Ya Alfredo (Naranjo) me había comentado del festival y una tarde me invitó a una reunión del festival en San Agustín. Mi sorpresa fue cuando supe que era para hablarme del homenaje que tenían planeado para mí. Al principio puse resistencia, no estaba de acuerdo, pero viniendo de la parroquia que me vio crecer no pude negarme. ¡Bienvenido sea!

—¿Qué proyectos tiene Nené Quintero para este año… y los que vienen?

—Los proyectos irán apareciendo, lo importante es estar preparado para cuando lleguen.

Ciudad CCS / Rocío Cazal / rociocazal@gmail.com

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