Casa de Bello: un solar de puras letras

La historia de este caserón lleva al poeta William Osuna, presidente de la Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, a nombres, fechas y casos que pertenecen a las precisiones históricas y no a la “barnizada crónica, creada por este aficionado al género muy cercano a mis intereses personales”. Me cuenta que fue ocupada por el músico Bartolomé Bello y Ana Antonia López, y dicen que esta morada perteneció al bisabuelo paterno del niño Andrés Bello, Juan Pedro López, por lo que su construcción se ubica en el siglo XVII.

Andrés Bello nació en 1781, dos años mayor que el Libertador Simón Bolívar, fechas que le hacen rememorar a Osuna el templo de Las Mercedes, lugar donde el padre Quesada le enseñaba al ilustre párvulo latines y griegos, y otros saberes propios de la inteligencia enciclopédica dominante en aquella época, esa bitácora topográfica le conduce al Samán de Catuche, hoy denominado Samán de Bello, lugar donde de tarde en tarde ejercía magisterio conversacional con el joven mantuano, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco.

Casa Natal de Andrés Bello

No duda el poeta que de esas conversaciones nació el sueño libertario que animó a los patriotas en aquel 19 de abril de 1810, y la creación de la Junta Suprema de Caracas. Fue en esos años cuando se selló la perenne amistad entre ambos héroes: Bolívar, en su gesta heroica al servicio de la Patria, honrando su juramento del Monte Sacro, y Bello al servicio de las letras, con su incuestionable sabiduría.

“En un plano elíptico me sitúo en aquel 28 de noviembre de 1973, tiempo en que el doctor Caldera, durante su primer período presidencial, le coloca la piedra fundacional, entre las esquinas de Mercedes a Luneta, a La Casa de Bello, nombre que varió por Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, durante la presidencia del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías”.

—¿Qué opina Usted acerca de que no se haya conservado su estructura original como un patrimonio histórico?

—En ese aspecto, somos una ciudad derruida, que recién se eleva y comienza a dignificar memorias. Traigo el ejemplo de la casa donde nació Francisco de Miranda: una placa al desgano, oscuro pasillo de edificio en la parte céntrica de Caracas, brotes de humo, y algazara de buhoneros que ocupan el recuerdo de páginas heroicas, calles de bochinches y repúblicas perdidas.

Respecto a la casa de Andrés Bello, la elevo en sueños, arrancada de la esquina Las Mercedes: todo un templo de barro y caña brava, donde manos laboriosas construyeron gruesas paredes muy siglo XVII con enormes portones, ventanales y patio solariego propicio para el canto de pájaros que bajaban en su justa hora a comer de los guanábanos, camburales y algunos frutos que recordar no puedo. Me hubiese gustado que esta imagen bucólica formara huella en la Caracas actual. No fue así, ahora es dominio de cementos y metales que no conjugan con mi emoción de poeta.

—La Fundación tiene como objetivo estimular y difundir la creación literaria, el pensamiento y obra de Nuestro Humanista Americano Andrés Bello y el pensamiento bolivariano, ¿Cuán relevantes son las actividades desarrolladas en esta institución?

—Mientras se intente llevar el pulso de la realidad, tanto en Venezuela como en el mundo, en términos culturales y políticos, su relevancia entra en la animosidad de los concurrentes quienes, junto con nosotros, se encargarán de difundir los temas esenciales ante la humanidad doliente que reclama y justifica su accionar. En tanto a las interrogantes que se plantean en los espacios, calles y esquinas que propician estas discusiones, aportamos contenidos esenciales para este tipo de diálogo.

—¿Ha logrado su objetivo de estimular y difundir la creación literaria en el país?

—En el sentido estadístico, los logros están a la vista. Durante semanas pautamos foros, recitales, conferencias, talleres, donde se mide el pulso político y cultural de nuestro país. Los temas nos los dicta la calle, de allí que la diversidad de géneros en tanto a política, economía y cultura, varía de acuerdo con la coyuntura predominante.

Semana a semana le ofrecemos al público dos o tres eventos que sintetizan lo antes dicho, vale decir que en términos conservadores desfilan ante nosotros más de cien lúcidos exponentes de la cultura, política, educación, economía y temas varios que engalanan nuestros espacios.

Somos una institución que pondera más los contenidos que las cifras, de allí que uno de los sentidos que mayormente utilizamos es el del oído. Somos escuchas de lo que se dice más allá de nuestras paredes y oficinas.

—¿Se mantienen las actividades de talleres, cursos, conversatorios, recitales? ¿Hay nuevas propuestas?

—Mantenemos y ampliamos nuestra cobertura de talleres, cursos, conversatorios, recitales, y bienales literarias a nivel nacional, y así ampliamos el espectro cultural saldando falencias que con justificado reclamo nos llegan a la Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello.

Ahora me permito darte un “tubazo” periodístico: en estos momentos, junto con Cultura Corazón Adentro, adelantamos reuniones para la realización del diseño curricular de la Escuela Nacional de Formación Literaria Víctor Valera Mora. Comenzamos a impartir clases los días viernes, ante un nutrido grupo, con dos de los siete módulos que van a conformar la totalidad de la Escuela.
El único requisito, por ahora, lo conforma la animosidad con el hecho literario y sus consecuencias.

—¿Qué apoyo le brinda la institución a las nuevas generaciones de poetas, escritores, etc.?

—Aparte de orientarlos, les brindamos la oportunidad de escribir, de potenciar sus dotes creativas; los apoyamos incentivando en ellos el hábito de la lectura y el amor por las manifestaciones artísticas y literarias propias de su entorno, y en extensión a las del canon académico, de necesario estudio. Contamos con un plantel de
profesores dotados de probidad y solvencia en los temas referidos.

A su vez, pretende impulsar no sólo a los escritores consolidados en la literatura; por extensión, el complejo espera prestar apoyo a quienes desean publicar una obra, abriendo una puerta a los nuevos escritores

La Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Educación, cumple con una serie de actividades donde no sólo se le rinde tributo a este inmenso humanista, sino también se dedica a la formación de ciudadanos creadores de belleza.

Todos los talleres ofrecidos son gratuitos. Las personas interesadas en participar deben comunicarse con la coordinación de la institución, por el número telefónico: (0212) 5645830 o a través del correo electrónico: coordinacionformacioncasabello@gmail.com

Ciudad Ccs/Lucila Contreras

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