Cuba y Venezuela siguen en la construcción de lazos indestructibles

Entrevista/Dagoberto Rodríguez Barrera

Queremos tener una relación duradera en el tiempo. Para un cubano es un honor tener la posibilidad de trabajar en este frente de las relaciones entre los dos países, que mantienen una cercanía histórica, cultural, y también una cercanía de propósitos en común, porque compartimos valores y principios, teniendo como principal objetivo el de continuar fortaleciéndola.

También agradecer la oportunidad de esta visita y sobre todo por el intercambio de ideas.

Rogelio Polanco (antiguo embajador de Cuba en nuestro país) dejó esta visita al Semanario Ciudad CSS en mi plan de trabajo, y este encuentro, más que de trabajo, se trata de poder compartir y afianzar los lazos y seguir con esta relación duradera entre nuestros países que son hermanos y que estos intercambios se den con más frecuencia”.

Dagoberto Rodríguez Barrera es el actual embajador de Cuba en Venezuela, un hombre sencillo, pausado, con ideas que expone de manera franca.

Habla con las frases que nos recuerda a José Martí, quien dio propósitos y batallas para trazar los caminos de independencia frente a los imperios de España y EEUU y que siempre parecieron “destinados por la Providencia a sembrar de hambre y miseria a América”, así como una vez lo dijera nuestro Libertador Simón Bolívar y que hoy sigue más vigente que nunca.

Rodríguez Barrera se encuentra al frente de su cargo en Caracas desde el 8 de octubre del pasado año, cuando presentó sus credenciales al presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, para ejercer las funciones asignadas de representar a Cuba en nuestra patria.

Lo que en un principio sería una entrevista poco a poco se fue convirtiendo en tertulia, en un compartir de ideas y de experiencias con los compañeros de Ciudad CCS, nos habló y nos contó de una revolución y de un pueblo que ha sabido resistir, hacer frente y fortalecerse a lo largo de 61 años, que se comenzaron a contar desde 1959 cuando Fidel, el Che y Camilo, entre muchos otros luchadores y revolucionarios, alcanzaron su victoria frente al régimen de Fulgencio Batista.

— ¿Cuál cree usted es el punto de trabajo más importante entre ambos países para seguir desarrollando las relaciones bilaterales?

— Nosotros necesitamos conocer aún más sobre Venezuela, todo lo que pasa aquí y a su vez poder interpretarlo. Para un cubano siempre es un extraordinario honor trabajar en este frente de las relaciones entre los dos países, y el objetivo más importante que nos trazamos siempre es el buscar y encontrar maneras de estrechar y fortalecer más esos vínculos que hemos hecho entre dos países con una cercanía histórica, cultural, así como también una cercanía de propósitos sobre nuestro futuro. Compartimos valores y principios, la tarea que ambas naciones tenemos por delante es la de continuar fortaleciendo relaciones, tratar de que todo lo que hagamos de manera coyuntural se vaya convirtiendo en el tiempo en nexos que ayuden a seguir fomentando una relación de complementación entre las naciones, en materia económica, así como en ámbitos como el social, cultural y humano.

— ¿Habiendo cursado estudios de periodismo, tiene usted experiencia comunicacional?, ¿ha trabajado en medios?

— No tengo ninguna experiencia en el área del periodismo. Yo estudié periodismo en simultáneo con la carrera de relaciones internacionales y finalmente me quedé con la diplomacia.

El periodismo tiene algo, es una carrera que así no la ejerzas ayuda mucho en el trabajo diplomático, porque en este trabajo una parte tiene que ver con la comunicación, el intercambio de ideas, y también con la capacidad que tenemos de preguntar, pero también de cuestionar y a su vez de entender las realidades, el trabajo que ustedes hacen todos los días.

— ¿Antes de venir a Venezuela dónde se encontraba?

— Estuve en la Cancillería de México, laboré por dos años como inspector general de la Cancillería, antes estuve como viceministro en la Cancillería por al menos cinco años. También estuve en Washington, Estados Unidos, como jefe de la Oficina de Intereses en esa ciudad, cuando aún no era embajada, por casi siete años.

De esa experiencia puedo decir que conozco más o menos las entrañas del monstruo.

En Estados Unidos se pueden encontrar cosas que vale la pena conocer, desde el punto de vista cultural y científico, que pueden impresionar en cuanto al desarrollo que han tenido, pero ese desarrollo es usado para someter a otros pueblos y no para crear un mejor ambiente para todos en el planeta que compartimos, y lo han dirigido a la dominación de los pueblos, a través de la violencia y la guerra, y eso se siente en cuanto al comportamiento político y social.

— ¿Cómo ve usted el frente que le han hecho los pueblos de América Latina al imperialismo y a esa política de injerencia?

— Nosotros hemos sido el continente que ha sido la zona de ensayo para todas las apetencias imperialistas y el surgimiento del mismo.

Cuando miramos a la América Latina, nos encontramos con que de este lado hemos sufrido de todo: invasiones, golpes de Estado, dominación económica, a través del saqueo a nuestros recursos, escenarios que han caracterizado a lo largo de la historia la política de injerencia de EEUU.

Cuando miramos el comportamiento del imperio te das cuenta que desde los tiempos de los padres fundadores, el destino manifiesto que ellos elaboraron fue el de la dominación de la América Latina y eso se sigue perpetuando, y eso se traduce en el comportamiento y las relaciones que tienen con nuestras naciones.

Es un gran reto que Bolívar avizoró muy bien mucho antes que surgiera el imperialismo y Martí, desde una fecha más cercana, también lo vio con más claridad y esa visión de ambos líderes sigue siendo el gran peligro y un reto que nosotros enfrentamos en la región, hacerle frente a la dominación de EEUU.

— A propósito de la visita de Serguéi Lavrov a Cuba, México y Venezuela, ¿qué papel podría jugar Rusia como elemento estabilizador del desbalance que hay en el poderío de EEUU y su influencia en América Latina?

— Esta gira puede jugar un papel muy importante y constructivo, desde el punto de vista del proponer un modelo de nuevas relaciones, relaciones de equidad, respeto a la independencia, a la soberanía de los pueblos. También partir de estos principios y tratar de fomentar la mayor cantidad posible de vínculos en la economía, sociedad en la cultura entre Rusia y nuestros países.

Rusia es un actor internacional del primer orden en el mundo y es indudable que el estrechar lazos con países de América Latina contribuye a lograr un balance en este mundo tan difícil en el que vivimos y en el cual Estados Unidos tiene un papel tan negativo.

La visita del embajador cubano unió a parte del equipo de Ciudad CCS en un encuentro para el debate y afianzar lazos de amistad entre los pueblos.

— Desde la experiencia de Cuba en cuanto al bloqueo que por más de 60 años ha tenido EEUU, ¿qué decirle a Venezuela?

— El bloqueo no es un eslogan, esto es algo que afecta la vida diaria y también todo cuanto nos podemos imaginar, desde grandes negocios hasta pequeños emprendimientos y allá (Cuba) se le ha buscado el modo. Una vecina tiene un dicho para esto y es que “hay que ser malos para poder resolver los problemas”.

Es el principal obstáculo del desarrollo desde lo económico hasta lo social y, a partir de esto, nos preguntamos: si Cuba ha logrado a lo largo de los años crecer económicamente, no tanto como quisiéramos pero el crecimiento sí ha sido significativo en los últimos años, y si se han hecho las transformaciones sociales aun teniendo este bloqueo, ¿qué hubiese sido Cuba sin ese bloqueo?

Hemos sufrido de todo y aquí estamos, seguimos resistiendo de todo y en ese camino continuamos realizando nuestros sueños.

La situación de Venezuela hoy es casi la reproducción de todo por lo que ya hemos pasado en nuestra nación. El imperialismo, en su afán de imponer dominio, no es nada creativo, repiten la misma historia, una historia fracasada. Si hacemos una encuesta ahora mismo en EEUU, casi el 70% de la población considera que el bloqueo es un fracaso y que debe ser levantado.

Y puedo decir, lo que esta nación tiene hoy es una reproducción de todo lo que a lo largo de 60 años el imperialismo ha hecho contra nuestro país.

— En cuanto a las políticas injerencistas (bloqueos y sanciones económicas) hacia las naciones que no se someten ante su barbarie, ¿cree usted que con estas acciones EEUU ha perdido aliados poderosos en el mundo?

— La conformación de las alianzas que ha tenido EEUU en el mundo, a lo largo de la historia, ha estado basada en el poder. Entonces, es muy difícil saber hasta qué punto es un aliado por compartir un propósito, o es un aliado porque comparte intereses.

Un ejemplo claro es las diferencias que podemos ver entre el imperio y la Unión Europea, pero que a larga siempre se encuentran muy cerca uno del otro. Con esto estoy convencido de que la actuación de EEUU cada día le resta números entre aquellos que pudieran pensar en seguir las mismas políticas de ellos. Con esto se evidencia que cada vez hay un mayor rechazo.

— Una de las mejores respuestas a la guerra que dio Cuba fue con la cultura, a través de la creación de la Casa de las Américas, apoyado en un movimiento intelectual, háblenos un poco de eso.

— Esto no ha cesado, pero lo que en su momento fue algo extraordinario se ha vuelto cotidiano. Al triunfo de la revolución lo primero que hizo Fidel fue la creación de la imprenta nacional y que antes de eso no existía, desde allí comenzó todo, con la impresión de cien mil ejemplares del primer libro de El Quijote, esto fue todo un suceso cultural.

Así comenzó un trabajo muy grande, el de buscar lo mejor de la literatura, tanto cubana como universal, y ponerla al alcance de todo el pueblo que por primera vez tendría acceso a las artes, libros, a la cultura, esto fue una revolución, creando inmediatamente, y con una perspectiva más internacional, la Casa de las Américas y el Instituto de Arte e Industria Cinematográfica y que también fue una revolución.

— Hablaba de los movimientos sociales que están latentes en América Latina, pero ¿cree que a raíz de esto pueda surgir un movimiento pacifista en Estados Unidos?

— Uno habla de gobierno y de pueblo, en EEUU existen muchas personas que entienden el fenómeno y la historia y las acciones de sus gobiernos y no las comparte.

No me queda duda que ante una escalada de guerra habría un rechazo en ese país y en todas partes del mundo, cada vez se hace más evidente la necesidad de enfocarse no en las guerras sino en la forma de salvar nuestro planeta. No se trata de adoptar una posición política, es reconocer la necesidad que tenemos de juntar los esfuerzos en enfrentar las amenazas que nos rodea.

— Hay un regreso a la barbarie, cuando vemos que la política de EEUU se recrudece. En cuanto a esto, ¿cómo podemos nosotros, desde los pueblos que queremos ser libres, dar esa batalla contra las agresiones de un imperio?

— Lo primero es seguir en el camino de fortalecer nuestros procesos, con esto logramos que no tengan éxito en sus cometidos, no solo en Venezuela y Cuba, se debe hacer en toda América Latina. Lo segundo, seguir fomentando la solidaridad, integración por todas las vías posibles y no solo desde los gobiernos.

Todos los procesos de fuerzas políticas así como de movimientos sociales a través de mecanismos integradores, como el Foro de Sao Paulo, son de importancia, esto es una lucha permanente para nuestro continente. Los pueblos están vivos.

Biografía Mínima

Dagoberto Rodríguez Barrera, nació el 23 de diciembre de 1955, en la ciudad occidental de Las Tunas.

Realizó estudios en el Instituto de Servicio Exterior de La Habana y se graduó como licenciado en Relaciones Internacionales en 1977.

Simultáneamente, efectuó estudios de periodismo, obteniendo el título en la Universidad de La Habana, en el año 1978.

También realizó una maestría en Defensa Nacional, en el Colegio de Defensa Nacional, de La Habana (1991) y tiene dominio del inglés.

Rodríguez ha cumplido diversas misiones oficiales en varios países.

Ha recibido condecoraciones nacionales así como extranjeras y un doctorado Honoris Causa de la Universidad Instituto Cultural Americano de México.

Ciudad Ccs/Sairuby Alayón Flores/Fotos: Jacobo Méndez

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