De cómo José León se reunió con Javier Villafañe

Cuentan que cuando José León llegó al Gran Teatrino del Fin de los Tiempos, que es el lugar a donde van todos los titiriteros cuando cae el telón aquí en la tierra, el primero en salir a recibirlo fue Javier Villafañe, quien es el abuelo protector de esos poetas con alma de niño que son quienes, con sus manos y su corazón, le dan vida a los muñecos.

—¡Qué hubo, compadre!.. ¡Tiempo sin verlo!.. ¿Dónde estaba metido?

—¿Dónde iba a estar, compadre?..en la escuela, en el barrio, en el teatro…¡con mis monigotes!

—¡Claro!.. ¡Los Monigotes!.. el grupo que fundaste hace una chorrera de años y con el que recorriste Venezuela de arriba a abajo.

—¡Asimismo es, compadre!

—¿Y con quiénes estabas, Joseíto?

—¡Con quiénes voy a estar, sino con mis muchachos que también son titiriteros! Joséi, Rubén, Mariano, Emiliano, Grecia, Iliana, Hilse, Gabriel, Laura y, por supuesto, con Judith, mi compañera.

—¿Y a qué no sabes quiénes están por aquí?, le preguntó el abuelo titiritero.

—Me imagino que Luis Luksic debe estar por estos lados, respondió José.

—¿Te refieres al viejo Lucho?

—¡Ajá!
—Ese se la pasa en las nubes, contándole cuentos a los niños y a las niñas que se convierten en ángeles.

—¿Y qué sabes de Fabián de León?, interrogó el recién llegado al Gran Teatrino del Fin de los Tiempos.

—¡Ese es otro!, ripostó Javier.

—¿Sigue con su negrito bailador?, preguntó José.

—¿Qué si sigue?.. ¡Me tiene a todo el mundo alborotado con ese muñeco tan grosero!

—¡Ese negrito es candela!.. ¡Cómo se mueve!

—Fabián es un maestro con las marionetas de hilo.

—Yo prefiero el títere de guante…ese es mi fuerte.

—Hablando del Rey de Roma, José… ¡mira quiénes están por aquí!

—¡No puede ser!

—¡Juancito y María! de La calle de los fantasmas.
—Esa es la obra de títeres más representada en toda Latinoamérica. Yo también la monté.

—¿Y cómo no la ibas a montar, José?.. Tú llevaste a escena más de doscientas obras de títeres y otras tantas de teatro infantil. ¡Con razón te dieron el Premio Nacional de Teatro!

—Eso fue poco antes de venirme…

—¡Y te hicieron tantos reconocimientos!

—¡Y lo mejor es que me los hicieron en vida!
—Pero prepárate porque ahora es cuando viene lo bueno…

—¿En serio?

—José, aquí tenemos el mejor público. Nadie está apurado ni tiene otras cosas que hacer.

—¿Y hay niños?

—Todo el mundo es niño…¡hasta la gente grande!
Se cuenta, entonces, que José tomó una hoja de papel y con letra perfecta escribió un mensaje que mandó con uno de sus títeres…
“Tanto que hemos andado… ahora es que falta…”.

Ciudad CCS / Armando Carías

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