Después del bloqueo

Santiago Díaz

Vamos a hacer a un lado lo obvio: el embargo es un hecho. Nuestra República tiene que hacer maromas para poder pagarle a cualquier proveedor internacional. El proveedor, a su vez, se arriesga a perderlo todo si se sabe que le está vendiendo algo a Venezuela. Las cuentas del país, de Pdvsa y todo lo que huela a Estado las cierran de inmediato. Lo que algunos convenientemente ignoran es que todo esto está pasando desde 2015. Ha escalado, claro, pero lo que firmó Trump la semana pasada es más o menos lo mismo que vienen haciendo desde 2017. El malandreo ahora está firmado, sellado y notariado. Da risa que haya un sector de la izquierda exquisita que crea que ahora sí hay un embargo, y antes no, porque había Nutella en las panaderías, pero no sorprende. Ellos son así.

Pero los efectos del embargo van más allá del Estado, Pdvsa o las multimillonarias propiedades de Diosdado Cabello y María Gabriela Chávez en todo el mundo que nadie termina de encontrar porque, aparte de multimillonarias, son invisibles. El cierre de las líneas de crédito a los importadores venezolanos empezó en 2015. La persecución a las cuentas de personas naturales y jurídicas en el exterior empezó en 2017. Tal vez si nos hubiéramos sacudido algunos complejos en ese entonces, podríamos haber recopilado unos cuantos testimonios sobre el tema para que se entendiera el alcance del bloqueo, y así, a la izquierda exquisita y a la derecha semiconsciente no les habría caído de sorpresa la nueva orden ejecutiva de Trump.

Ya no hará falta, eso sí. Los efectos del bloqueo sobre la cuenta que usó Maduro para ver la serie de Bolívar en Netflix, a pesar de las fantasías doñacráticas del fascismo local, serán nulos. Pero Conindustria ya salió tímidamente a confesar que les cuesta un mundo importar una tuerca. Y pasarán cosas mucho más increíbles. No será hoy ni mañana, pero, en algún momento, contra todo pronóstico, también saldrán los mafiosos de Fedecámaras y Consecomercio a decir que el bloqueo los tiene asfixiados.

En el campo político no veremos sorpresas. El chavismo se cohesiona, los independientes ven con asco el entreguismo de los políticos opositores y las bases opositoras se dividirán en tres toletes: los que creen que Bolton es el benevolente creador de todo lo que está entre el cielo y la tierra y Whitedog es su profeta; los que creen que Bolton es el único dios verdadero, pero Whitedog es un falso profeta y María Corina es su verdadera hija y depositaria de toda su divinidad; y los opositores sin daño cerebral que, como el resto del país pensante, rechazan el bloqueo. Y cuidado con Miami, por cierto, porque nuestra gusanera se le puede voltear en silencio a Trump el año que viene. Tú sabes, los negocios son los negocios.

@letradirectasd


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