El día en que Gustavo Cerati dejó un lago en el cielo

Recordamos al ídolo del rock argentino, quien fue “parte de todo” y dejó esta Tierra hace cinco años pero sigue latiendo en los...

Se dice que la noche anterior a su presentación estuvo rumbeando hasta la madrugada, y en condiciones no muy sobrias, en El Molino Rojo, en Sabana Grande. Otros aseguran que hasta anduvo por el “callejón de la puñalada”, ahí mismo, en ese bulevar.

El 15 de mayo de 2010 era la presentación de Gustavo Cerati en el estadio de fútbol de la Universidad Simón Bolívar, en Sartenejas, y poco antes del mediodía mostraba cierto buen humor, a lo argentino, en la prueba de sonido, con vestimenta sencilla: jeans, franela blanca, sombrero negro y unos lentes oscuros, quizá para tapar la resaca.

En plena prueba, el sol se ocultó de repente y un lago en el cielo se derramó sobre Caracas durante la tarde-noche de ese sábado. Fue un verdadero chaparrón. Quienes acudieron a ese concierto lo recuerdan como si fuera ayer. Y no es para menos: largas colas de vehículos se armaron en las vías para poder llegar al recinto, además de las que se debían formar en carne propia para poder entrar al concierto.

Todos estaban dentro. Eran las 9:00 de la noche. Ya era tarde y había restricciones en el horario de culminación del concierto. No hubo telonero. Se encendió la tarima y salió un Cerati renovado interpretando el tema Fuerza natural, como se llamaba la gira y también su quinta producción discográfica. Nunca pensó que esa sería su última presentación.

La jornada continuó con la interpretación de otras 23 canciones, como Magia, Déjà vu, Desastre, Amor sin rodeos y Tracción a sangre. Cantó casi todos los temas del disco, excepto Naturaleza muerta, Convoy y Numeral, además de éxitos del disco Amor amarillo.

Trátame suavemente, tema famoso que tocó con Soda Stereo, fue uno de los más cantados, aplaudidos y coreados esa noche, además de Crimen, del álbum Ahí vamos.

Se trató de dos horas y media de un show inolvidable. Lago en el cielo fue su útima canción; “Bueno, un regalo, no mío, de la naturaleza o lo que sea, para todos: un lago en el cielo. ¡Gracias, Caracas!”. Así se despidió, sin novedad, sin pensar que sería para siempre.

Todo estaba bien. Los fanáticos se marcharon satisfechos y Cerati estaba contento. Nada malo debía ocurrir después. Pero no.

“Gus”, la novia y el último respiro

El domingo 16 de mayo los periodistas de espectáculos escribían la reseña del concierto, pero les tocó monitorear con sus colegas de sucesos una noticia que nadie se esperaba: la gira no culminó bien en Caracas. Tras el cierre del concierto, Cerati se desplomó; sufrió un accidente cerebrovascular isquémico (ACV). Tuvo una obstrucción de la arteria carótida interna que le causó un infarto extendido en el hemisferio izquierdo del cerebro (un edema cerebral severo), por lo que fue operado dos días depués y se mantuvo recluido en el Centro Médico Docente La Trinidad.

Luego, el 7 de junio de ese año, fue trasladado en una aeroambulancia a Buenos Aires, Argentina, a la clínica Alcla, donde estuvo en coma durante más de cuatro años hasta que su último aliento se diera la mañana del 4 de septiembre de 2014, a causa de un paro respiratorio, tres días después de que se cumplieran cinco años del lanzamiento de su disco Fuerza natural.

Durante esos cuatro años la prensa estuvo pendiente del estado de salud del “Gus”, como cariñosamente le decían su familia, amigos y fanáticos.

Pero las malas noticias no quedaban allí: el 21 de julio de 2011 la novia de Cerati, Chloe Bello, lo abandonó en pleno coma y se marchó a Europa, situación que no sorprendió a la prensa ni a su familia, pues en pleno trance del cantante, a ella se le veía en fiestas y encuentros sociales sin mucha preocupación.

“El flaco” y un gigante dormido

Por otro lado, a comienzos de 2011, “el Flaco“ Luis Alberto Spinetta, quien fuera su “padre musical”, le dedicó un poema que se publicó en la web sodastereo.com: ”Dios Guardián Cristalino de guitarras / que ahora / más tristes / penden y esperan / de tus manos la palabra / Precipitándome a lo insondable / tus caricias me despiertan a la vez / en un mundo diferente al de recién / Tu luz es muy fuerte / es iridiscente y altamente psicodélica / (…) Comprendemos todo / tu voz nos advierte la verdad / Tu voz más linda que nunca”.

A mitad de ese año, en junio, Spinetta confesó que cuando visitó a Cerati en la clínica él ya no era el mismo, pues vio a un “gigante dormido”: “Me sirvió para darme cuenta de que las cosas a las que uno les da importancia no tienen valor. Al ver a este genio dormido uno realmente no tiene derecho a estar ni siquiera de mal humor cuando está bien de salud”.
Ocho meses después de estas declaraciones, el 8 de febrero de 2012, murió el Flaco a consecuencia del cáncer de pulmón. Cerati nunca se enteró de su partida de esta vida. Dos años y medio después lo haría él.

Un quinquenio de ausencia

Este 4 de septiembre se cumplió un quinquenio de la muerte de Cerati y su familia no podía dejar pasar esta fecha que destrozó el corazón de millones de fanáticos: “…Hace 5 años, una parte tuya, Gus, partió a nuevos rumbos. A pesar de eso cada día estamos más convencidos de que te vibramos presente por medio de tus maravillosas melodías y tus sentidas letras, que hacen que siempre suenes en el aire. Nos queda también el recuerdo y la alegría de tantas vivencias compartidas. Hoy queremos una vez más agradecerte a vos, Gus, por habernos dejado tanto y a toda la gente hermosa que te canta, te cita, te escucha, te recuerda, te admira. Gracias a eso es que ‘no hay sitio en donde no estés’ y es por eso que ‘sos parte de todos’”, reseñó la cuenta @cerati en Instagram.

Y es así, Cerati dejó un lago en el cielo cuando partió a otro plano. Solo les queda a sus seguidores recordarlo con sus letras y decirle siempre “Gracias por venir” a este planeta.

Ciudad CCS / Rocío Cazal / rociocazal@gmail.com

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