Diez años de una emoción llamada Ciudad CCS

Clodovaldo Hernández

Pueden decir lo que quieran del periodismo que hacemos en Ciudad CCS, menos que mintamos. Ciudad CCS no miente, no inventa. Creo que nacimos para decir la verdad y seguimos en ese camino”, dice Mercedes Chacín, integrante del equipo fundador y actual directora del periódico.

A Chacín le pasa algo muy característico de los periodistas: se siente más cómoda hablando de otros temas que de su propia obra. Por eso hay que insistirle en que escriba un par de párrafos en torno a los diez años de este medio de comunicación.

Aun así, las palabras de la directora tocan un punto medular: Ciudad CCS tiene ese algo especial que caracteriza a ciertas organizaciones, que te exigen mucho, y, al mismo tiempo, son capaces de hacerte crecer como ser humano. Es, antes que nada, una emoción.

“Desde el punto de vista profesional, Ciudad CCS es una de las mejores cosas que me ha pasado. Participar en un proyecto editorial desde su génesis y llegar a verlo nacer, crecer y desarrollarse, ha sido un ciclo lleno de experiencias y emociones, un tiempo divertido y retador”, confiesa.

El haber estado desde el inicio, en el 2009 (cuando el alcalde Jorge Rodríguez, convocó a Ernesto Villegas para hacer un diario para Caracas), le da a Chacín una perspectiva única. Desde allí, explica la razón por la cual el diario tuvo que cambiar su periodicidad. Los costos de los medios impresos se han vuelto onerosos y por eso Ciudad CCS circula dos veces a la semana.

“A pesar de eso, seguimos informando el lado amable de la ciudad, creemos en la información veraz como derecho humano, como derecho ciudadano. La alcaldesa Érika Farías nos encargó, en 2018, continuar con esta experiencia comunicacional, y eso hicimos. Seguimos manteniendo un equipo de comunicadores excelente, con ganas de hacer periodismo y de hacerlo bien”, expresa.

¿La clave? Según la directora, tanto Ciudad CCS como la revista Épale CCS (a la que también ha visto nacer y crecer) generan contenidos propios sobre lo que realmente sucede en la ciudad y en el país. “Historias de nuestra gente, de nuestras parroquias, experiencias de vida y de lucha. Contamos qué pasa en una ciudad en revolución, con sus problemas y sus complejidades. Para eso nacimos. Para conjurar la mentira, para publicar noticias verdaderas”.

El director fundador, Ernesto Villegas, recuerda aquellos tiempos en un tono emotivo. Se refiere a ellos como “una aventura editorial, una experiencia extraordinaria y un privilegio solo posible en tiempos de revolución”.

Para armar el equipo inicial, Villegas tuvo que obviar los malos pronósticos. “Pocos apostaron al éxito de lo que parecía utópico. Muchos, algunos de buena fe, picados por el gusanillo de la experiencia, tenían razones para pensar que aquel periódico soñado estaba condenado al fracaso”, escribió el ahora ministro del Poder Popular para la Cultura, cuando el diario cumplió dos años.

Nunca ha dudado en reconocer a Jorge Rodríguez como el padre de la iniciativa, y no solo eso, sino también le atribuye el mérito de haber fomentado una práctica insólita: que desde el mismo periódico se criticara su gestión como alcalde. “Dificulto que exista otro periódico institucional así en el planeta”, puntualizó.

Villegas recuerda, con especial gratitud, que las aguas bautismales se las echó a Ciudad CCS el propio Comandante Hugo Chávez en un Aló Presidente, en el que mostró la edición número 1 del periódico.

Entre Villegas y Chacín, el cargo de director fue desempeñado por Felipe Saldivia, quien también rememora la exaltación de los primeros tiempos. “Fundar Ciudad CCS fue para mí una manera muy interesante y emotiva de participar en la Revolución Bolivariana. Allí coincidimos gente que veníamos de diferentes experiencias y aprendimos mucho
unos de otros -comenta-. El primer año fue una aventura realmente colectiva, se acercaron a la sede cientos de personas a descubrir lo que era un diario público y a aportar sus ideas. Nunca, como en esos días, había conocido tanto al país a través de la gente. Fueron años emocionantes”.

También, con el corazón por delante, responde otro fundador, Ildegar Gil. “Cuando Ernesto Villegas me convocó a sumarme al equipo, al que ya se habían incorporado Felipe Saldivia y Rubén Witzoski, no lo pensé dos veces, porque la idea nunca presentó equívocos de ninguna naturaleza. La premisa básica sería reflejar lo que sucede en Caracas, sin descuidar lo que acontece en el país y el mundo”.

El reto era romper el cerco mediático que hay sobre nuestra realidad, y que esa realidad, en buena medida y de muy buena manera, fuera escrita y descrita por el mismo pueblo.

Gil fue designado como el primer jefe de Redacción del diario. “Debo confesar, y es primera vez que lo hago, que quedé sorprendido, toda vaina me tembló en ese momento, cuando el propio Ernesto lo comunicó en una de las reuniones posteriores al encuentro inicial”, contó el periodista, quien estuvo en el cargo hasta marzo de 2014.

La experiencia de Ciudad CCS fue muy exitosa para el periodismo capitalino, en especial durante su etapa de distribución gratuita y masiva, a través de una red gigante de pregoneros que cada mañana tomaban las puertas del metro, las plazas y otros lugares estratégicos.

Además, trascendió a la urbe caraqueña. El modelo fue imitado en varias localidades, y así nacieron el también metropolitano Ciudad Petare y otros Ciudad en Valencia, Maracay, Cojedes, Margarita, Mérida, Barquisimeto, Guárico, Monagas, Trujillo y Portuguesa.

También ha sido -y es- una experiencia de eso que ahora se denomina resiliencia, es decir, de capacidad para sobreponerse a las dificultades, poniendo buena cara al mal tiempo. Así estamos.

Academia de periodismo

Permítanme que hable en primera persona, aunque no sea una práctica muy ortodoxa en el periodismo clásico. Pero es que también, en mi caso, Ciudad CCS (y Épale) han sido una experiencia de vida, un romance, un tripeo.

Ciudad CCS me ayudó a aliviar la fiebre periodística, en un momento en que la tenía a 40. En 2008 me había retirado del diarismo y había ido a laborar en una editorial de textos escolares. Era un trabajo maravilloso, pero comenzó a atormentarme la pulsión del periodismo. Venían las elecciones parlamentarias de 2010 y -ya al borde de un ataque de nervios- le pedí a Ernesto Villegas que me asignara alguna tarea ad honórem “para matar fiebre”. Y a él lo que se le ocurrió fue enviarme al comando de la MUD… una experiencia áspera para alguien que vuelve a las canchas periodísticas. Luego, en 2011, Ernesto me propuso hacer una entrevista semanal. Estuve en esas lides durante los siguientes tres años y medio.

Desde entonces, he disfrutado un montón elaborando perfiles para Épale y de nuevo para Ciudad CCS.

Bajo la óptica de la teoría periodística, está claro que Ciudad CCS y Épale han ayudado a repotenciar géneros como la mancheta, la entrevista, el perfil y la crónica (incluyendo la minicrónica) en un tiempo en el que reinan los tuits y los memes. En cierto modo, han sido una academia práctica de periodismo. Es un privilegio poder seguir en sus aulas abiertas.


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