Duque: “Sospecho que esta campaña no es inocente”

José Roberto Duque hace un ineludible ademán de rechazo cuando le mencionan el hashtag #NoennombredeChávez, lo que lo hace pensar que ninguna inocencia camina con esta campaña. Sin embargo, el informe en el que se apoya la gráfica de esta “propaganda”, y a la que varios movimientos y organizaciones de izquierda se han sumado, parece para este analista político una vulgar maniobra de la transnacional Open Society Foundation de George Soros, para seguir debilitando al Gobierno de Venezuela.

“Soros es un magnate transnacional al que tú no me vas a decir que le importa nuestro país y los pobres de los barrios, eso no es verdad”, comenta y continúa: “Ahora me parece muy sospechoso que los compas de esta campaña se apoyen en unas cifras del año 2017 y las hagan estallar, difundiéndolas dos años después, justo en el momento en que toda la tensión mundial estaba puesta sobre Bolivia, Chile y Colombia, donde sí hay genocidio y crímenes de odio del Estado por razones de racismo, de clase social. En ese contexto vienen estos compañeros a tratar de desviar la atención hacia Venezuela. Es decir, los carabineros de Chile están masacrando y dejando ciega a un montón de gente y con una lista larga de denuncias de violación por parte de los cuerpos policiales y militares. Entonces estos compas arman una alharaca para que volteen a ver a Venezuela para decir que aquí la vaina está peor, eso es lo que me parece perverso”.

Para él esta sincronización de la propaganda mediática se da con el de la ultraderecha local y continental y “que desde el chavismo emerjan grupos que se presten para reforzar o reavivar campañas internacionales contra el Gobierno venezolano, justo cuando (¡por fin, aleluya!) al nazi-fascismo le está costando ocultar su proceso de descomposición, es un acto sucio, tramposo, vergonzoso, repugnante. El gran titular del informe citado arriba es: “La policía venezolana asesina a más personas que en Colombia, El Salvador, México y Brasil”.

Con respecto a las cifras que aparecen en el documento, colocan a Venezuela en el primer lugar de ejecuciones extrajudiciales, ganándole a México, El Salvador, Colombia y Brasil. Salta la pregunta de Duque: “¿De verdad las cifras de esos países arrojan como conclusión que en El Salvador hay menos ejecuciones extrajudiciales que en Venezuela? o que la policía de México es menos sucia que la de Venezuela, yo lo dudo”.

Duque explica bien que ya quisieran la derecha y la izquierda financiada por Soros que cuerpos policiales fuesen un bloque monolíticamente chavista o “madurista” que acate instrucciones del Gobierno venezolano, para achacarle la culpa a un gobierno y a un presidente.

A este coctel mediático se le suman los venenosos de siempre para que coloquen en el tapete este tema: “Iván Simonovis, Rafael Ramírez, la mafia o club Provea, la agencia Reuters”. Cierra Duque la entrevista sin dejar de estar alerta:

“Encampáñense como quieran y cuando quieran, pero, por favor, NO LO HAGAN en nombre de Chávez”.

Ciudad Ccs/Francis Cova

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Editorial

En nombre de Chávez

En Venezuela hace mucho tiempo que no hay cifras oficiales de la inseguridad. Las razones o las explicaciones, cualesquiera que ellas sean, no desaparecen a las víctimas ni a los victimarios. Y tampoco no informar sobre estas cifras hace que desaparezcan los análisis y las especulaciones sobre el tema. Dicho esto debemos referirnos a la divulgación de un informe sobre la inseguridad en Venezuela que viene endosado con un hashtag (ay, los hashtags, ¿para qué sirven además de eso que llaman CEO?) bastante claro: No más ejecuciones en los barrios #noennombredechavez. Estamos de acuerdo. Crímenes en nombre de Chávez, no. Pero no es tan sencillo.

No es tan sencillo porque en nombre de Chávez se hacen muchas cosas, algunas entran libres, algunas con vaselina, algunas con fórceps y algunas ni entran. Veamos esta cifra firmada por el colectivo Surgentes y otras personas y organizaciones: “Los datos oficiales venezolanos, de la policía de investigación (CICPC) y del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, señalan que las muertes directamente causadas por el Estado aumentaron en 384,6%, entre 2013 y 2018 (de 1.091 a 5.287), pasando de ser el 7% del total de muertes violentas a ser el 33,2% de estas”. Muy graves estas cifras que manejan quienes hacen el informe porque no es solo una denuncia, es una campaña muy buena, pensada y difundida. Pero como de analizar se trata las preguntas surgen solas: ¿Muertes directamente causadas por el Estado, cuáles son? ¿Están las personas que mueren por falta de atención médica, los arrollados, los accidentes de tránsito, los enfermos? ¿Y cómo fueron esas muertes violentas? ¿Hay cifras oficiales de ese 33,2% o se vale especular? En la campaña también se asegura que Venezuela es el país más violento de Latinoamérica por encima de Brasil, Colombia y México.

Este informe es firmado por varias personas de cuya integridad no dudamos. Son algunas de ellas muy queridas y respetadas. De quienes sí dudamos es de esos que financian y dirigen la investigación de la cual se nutre la campaña: Keymer Ávila y George Soros.

Chávez también decía que nos están dominando por la mente. Lo ocurrido en Latinoamérica así lo demuestra y esta campaña junto a otras, que son lanzadas contra Venezuela diariamente, están dirigidas a sembrar en nuestras mentes que en Venezuela hay una política de Estado sistemática de violación de los derechos humanos. Que Maduro es jefe de los carabineros venezolanos, pues.

La gravedad de estos datos cuantitativos aumenta cuando la campaña inquiere desde los nombres de los foros, que en nombre de Chávez la izquierda, el chavismo, estaría alcahueteando violaciones a los derechos humanos. Qué arrogantes y qué ofensivos. Uno imagina que los asesinos suben las escaleras en los barrios disparando en nombre de Chávez y quienes no firmamos ese documento con cifras no confirmadas los acompañamos en la “limpieza”.

La campaña usa el dolor de las madres para sensibilizarnos. Vaya para ellas nuestro abrazo, nuestra solidaridad. Desde aquí decimos en nombre de Chávez que se investigue, que se contrasten cifras y que se hagan los correctivos. Sigamos.

Ciudad Ccs/Mercedes Chacín

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¿Quiénes están detrás?

George Soros
Magnate. Húngaro de nacimiento, colaborador de los nazis en su adolescencia.

Posee numerosos frentes con fachadas filantrópicas, como Open Democracy Foundation, la Open Society Foundation, el National Endowment for Democracy, estas últimas implicadas en la promoción de las revoluciones de colores. Se involucra en todos los ámbitos con la pretensión de crear un “nuevo orden mundial”, con cientos de ONG´s que tratan de influir en leyes de las democracias representativas.

Keimer Ávila
Investigador del Instituto de Ciencias Penales y Profesor de Criminología (UCV).

Es integrante de la Open Democracy Foundation, que es a su vez propiedad de George Soros. Su reciente informe “Monitor del uso de la Fuerza Letal en América Latina” está basado (en la sección sobre Venezuela) en las cifras de las ONG´s: Monitor de Víctimas y Provea (Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos) instrumento financiado por Estados Unidos a través de Usaid y la Rights & Democracy.

Ciudad Ccs

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Ana Barrios: “Queremos abrir
el debate del tema desde la izquierda

 

El colectivo Surgentes es una organización que conforman militantes y activistas de derechos humanos. Tiene cinco años haciendo un trabajo territorial en San Agustín del Sur de Caracas, lugar donde acompañan una iniciativa autogestionaria, se trata de la cooperativa Unidos San Agustín Convive, a través de la cual montan ferias de hortalizas, encuentros entre vecinos, así como convites educativos y culturales.

Ana Brito, integrante de esta organización, señaló que en el proceso de acompañamiento a esta comunidad “hemos sido testigos de un aumento de la violencia policial en los últimos años en el barrio, que ha afectado a gente cercana a la cooperativa, gente de la comunidad y también –viendo las cifras oficiales que ha dado el Ministerio de Relaciones Interiores– pudimos hacer un estudio y una campaña que lleva el nombre no más ejecuciones en el barrio.

—¿Cuál es el objetivo que persigue la campaña?

—Queremos visibilizar que están ocurriendo muertes arbitrarias, en los barrios, de jóvenes, algunos de ellos vinculados a prácticas delictivas. Visibilizar que eso es una realidad que está ocurriendo y también que esas prácticas son una contradicción entre lo que dice nuestro modelo policial y lo que está ocurriendo en realidad. Queremos hacerlo desde la izquierda, desde el chavismo. Creemos que es necesario que ese debate deje de darse en las organizaciones de derecha, que solo buscan sacar provecho político.

—En principio utilizaron cifras de un estudio financiado por la Open Society Foundation, que dirige George Soros, pero luego emitieron un comunicado donde utilizan cifras oficiales. ¿A qué se debe ese cambio?

—Lo que pasa es que la campaña, como suele suceder en esos casos, se hizo en torno a las cifras que, efectivamente, ofrece ese estudio que no es de la Open Society Foundation, sino de institutos de investigaciones de universidades públicas de América Latina. Sobre ese documento, al que tuviste acceso, dijimos: ‘bueno eso fue un error en términos de posicionar la campaña’ (…) Pero la cifra dura que manejamos no es una cifra de la Open Society Foundation, sino es una estadística oficial. Digamos, que se oficializó la de la Open Society Foundation para descalificar la campaña.

—¿Reconocen que fue un error utilizar de ese informe de la Open Society Foundation?

—No sé por dónde va tu pregunta, pero nosotros creemos que eso no es el fondo del debate. Creo que no tiene ningún sentido decir si fue un error o si no lo fue. Si quieres decirlo en el reportaje, prefiero que uses el testimonio de las víctimas que están en esa aclaratoria.

—¿A qué se debe que esta campaña haya sido implementada en este momento puntal, si tomamos en cuenta que las cifras son de 2018?

—Desde hace algún tiempo hemos venido expresando preocupación por el tema de la violencia policial (…) Pensamos que es una forma de abrir el debate sobre el tema. (…) Nada más lejos de nuestra intención que manchar la gestión del Gobierno.

Ciudad Ccs/Juan Ramón Lugo

 


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