El neoliberalismo debe cesar

J.J. Álvarez

El cese del Neoliberalismo es el deseo de los pueblos de América Latina y el Caribe que exigen, en un ambiente de compleja situación ideológica, un discurso político comprometido y consecuente con cambios estructurales profundos para conciliar sintonía con las transformaciones sociales justas y no sea todo una constante manipulación del concepto de democracia y de los Derechos Humanos.

Lo acontecido durante 2019, en Ecuador, Argentina y Chile, es una clarinada que no pueden esquivar los aviesos de Lenín Moreno, Mauricio Macri y Sebastián Piñera, que han manejado dolosamente la finanza estatal en un escenario de corrupción neoliberal reprimiendo grandes movilizaciones sociales y enfrentando duras críticas.

La movilización social de dichos pueblos es la respuesta contra el neoliberalismo, modelo económico inviable e insostenible que impone el Fondo Monetario Internacional (FMI) con desenfrenado apetito, bloqueando las aspiraciones de un mejor vivir con sentido amplio y pacífico.

Por ahora la represión brutal de dichos regímenes para frenar el proceso de protesta popular no es parámetro para desarticularlo, solo logra avivar más las pasiones por encima de toques de queda y de estado de excepción.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante la pasada XVIII cumbre del MNOAL en Azerbaiyán, se pronunció contra el FMI y llamó a encontrar un modelo alternativo para contrarrestarlo en función de lograr una distribución justa y equitativa de la riqueza y, poner fin al sufrimiento económico de las grandes mayorías.

Un modelo de sociedad basado en principios humanamente deseables y factibles es posible si los neoliberales dejaran a un lado el pensamiento único acuñado por los muy ricos para defender el unilateralismo.

La causa de los pueblos es marchar por el camino de la liberación nacional y social porque tienen a su favor el viento de la historia contra el desarrollo desigual del capitalismo destructor.


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