Elecciones en Latinoamérica: la izquierda encabeza batallas

Argentina, Uruguay y Bolivia celebrarán elecciones presidenciales en octubre, y todo apunta al triunfo de la izquierda

Argentina, Uruguay y Bolivia celebrarán elecciones presidenciales en octubre, en un escenario que apunta hacia el regreso de la izquierda al poder, en el primero, y la continuidad en los otros dos países, pese a la arremetida conservadora.

Argentina, cuyos comicios tendrán lugar el 27 de octubre, llega a este proceso electoral sumida en una profunda crisis económica y social.

Tras el doble triunfo de Mauricio Macri en las presidenciales de 2015 y en las legislativas de 2017, y sus promesas de crecimiento y desarrollo, sus políticas económicas barrieron prácticamente con la obra social construida en los mandatos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

El macrismo impulsó la caída del Producto Interno Bruto, recortes fiscales, puso las cuentas públicas en manos del Fondo Monetario Internacional, todo lo cual contribuyó a profundizar la recesión y el deterioro social.

Este escenario es totalmente desfavorable para Macri, por eso, en las primarias, denominadas PASO, celebradas el 11 de agosto pasado, la mayor parte de la ciudadanía que participó en las internas presidenciales del opositor Frente de Todos, apoyó la candidatura de Alberto Fernández con un 49,49 por ciento de los votos totales.

A pesar de los casi 16 puntos de ventaja que le sacó Fernández en las primarias, Macri apuesta en sus discursos por el cambio que ha promulgado desde que ganó en 2015 y en ese tono inicia su campaña proselitista.

En Uruguay, que celebrará elecciones presidenciales y parlamentarias, también el 27 de octubre, de acuerdo con analistas, está latente una amenaza derechista que intenta sacar al Frente Amplio (FA).

Esta fuerza política llegó al gobierno en 2004, en el contexto de la ola de partidos de izquierda en América Latina, mediante elecciones y oponiéndose a las reformas neoliberales de la década de 1990.

Desarrolló una agenda de reformas redistributivas y de ampliación de derechos y libertades, considerada de las más ambiciosas y exitosas de la región y que lo ha mantenido, desde entonces, en el poder.

Diversas encuestas señalan que el FA tiene un 39 por ciento de las preferencias electorales, seguido de su principal rival, el Partido Nacional, con 26 por ciento.

El presidenciable Daniel Martínez presenta en su campaña un programa que amplía los logros de este partido gubernamental, que pasan por lo económico y lo social, fundamentalmente. Asegura que su gobierno dotará al país de un Estado eficaz, eficiente, dinámico, transparente y al servicio de la gente, y propone trabajar integralmente los temas vinculados a vivienda, salud, educación, recreación y trabajo.El presidente del FA, Javier Miranda, considera que en este proceso comicial están en juego dos modelos políticos: uno conservador, neoliberal y reaccionario, encabezado por la derecha reaccionaria y la propuesta progresista de desarrollo con igualdad, de solidaridad, poniendo como valor central la solidaridad y no el déficit fiscal. En Bolivia, las elecciones generales serán el 20 de octubre próximo para elegir al presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional, 130 diputados y 36 senadores para el período gubernamental 2020-2025, y las preferencias electorales apuntan a la reelección de Evo Morales.

Una encuesta de la empresa Viaciencia ubica a Morales en el primer lugar de preferencia, con el 43,2 por ciento de los votos, delante de Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana, en el segundo lugar con 21,3 por ciento y del candidato de Bolivia Dice No, Oscar Ortiz, en el tercer puesto, con 11,7 por ciento.

Los logros en materia social y económica durante los 13 años de gobiernos de Evo Morales crean un cimiento que pone en ventaja al mandatario, a pesar de la arremetida conservadora, que busca mellar su imagen en un intento por sacarlo de la silla presidencial que ocupa desde 2006.

En sus mandatos se construyeron más de 34 hospitales de segundo nivel y mil 61 nuevos establecimientos de salud; 16 mil 733 instalaciones educativas; cinco mil kilómetros de carreteras.

Asimismo, elevó en 4,7 por ciento el salario mínimo, el Producto Interno Bruto nominal creció 327 por ciento en los últimos 13 años y llegó a 44 mil 885 millones de dólares en 2018.

‘La estabilidad económica y las políticas de fomento a la producción permitieron que la inflación en Bolivia haya permanecido baja, manteniendo el poder adquisitivo de la población’, subrayó el propio dignatario en su más reciente informe de gestión.

La derecha boliviana busca a toda costa desprestigiar sus logros, y ahora, a raíz de los incendios en la Chiquitanía, trata de crear una matriz de opinión negativa al responsabilizar al gobierno de estos siniestros que afectan el entorno natural.

Sin embargo, sus acciones para sofocar las llamas y recomponer las zonas afectadas, sin escatimar esfuerzos y recursos, echan por tierra las acusaciones en su contra.

Ahora queda la campaña electoral en los tres países, mostrar a los electores legítimos programas que los beneficien, integrarlos en los esfuerzos para transformar a estos países en beneficio de la mayor parte de la población, y está en manos de los partidos y sus candidatos convencer y vencer las fuerzas opositoras.

Ciudad CCS / Prensa Latina

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