Fernando Soto Rojas político y exguerrillero: Los revolucionarios trabajamos sin descanso

El dirigente del PSUV mantiene una apretada agenda de trabajo con las nuevas generaciones.

Combatiente. Ese es el término que quizás mejor le calza a Luis Fernando Soto Rojas, quien a sus 86 años, sigue “dando la pelea”, ahora en defensa de la Revolución Bolivariana, no solo desde su curul en la Asamblea Nacional Constituyente, sino con frecuentes encuentros con las nuevas generaciones en distintos sectores populares del país.

El “Comandante Ramiro”, alias con que se le conoció durante su etapa guerrillera en los años 60, manifiesta con orgullo que le quedan muchas fuerzas para seguir en la lucha por la reivindicación de los pueblos y la consolidación del modelo político impulsado por Hugo Chávez Frías.

—¿Cómo hace para mantenerse con tanta vitalidad en una actividad tan exigente como lo es el ejercicio de la política?

— Mi familia siempre ha sido muy saludable. Por ejemplo, mi mamá vivió 102 años y medio y nosotros nos criamos en Altagracia de Orituco, con una vida tranquila y una alimentación sana. En esa época teníamos una sociedad rural y agropecuaria en la que las madres permanecían más tiempo en el hogar y por eso la crianza era más completa.

—¿Cómo y cuándo comienza a sentir inclinación por la actividad política?

—Yo vengo de una familia antigobiernista. La que crió a mi mamá admiraba las luchas del Mocho Hernández y de sus luchas electorales del siglo diecinueve. Nosotros nos opusimos a todos los gobiernos del siglo veinte: el largo período de 27 años del gomecismo, la transición Medina-López Contreras, el trienio adeco, enfrentamos al puntofijismo y más o menos comenzamos a aparecer ante la opinión pública en tiempos del Comandante Chávez con la Revolución Bolivariana. Yo estuve la parte final del perezjimenismo, desde 1955, buscado y aparezco en el año 58 y ya en el 62 entro en el proceso de la lucha armada y eso me llevó 15 años más de persecución política.

—¿Cuándo piensa retirarse de la actividad política?

—Los revolucionarios nunca descansamos. Los revolucionarios no tenemos derecho al descanso. ¿Qué descanso tuvo el Comandante Chávez, que se nos fue a los 58 años luchando todos los días con una enfermedad tan grave? Lo lógico era irse a descansar y recuperarse por allá en Cuba, pero él sabía que tenía responsabilidades políticas tremendas. Nuestra generación no tiene derecho al descanso porque somos un país asediado por una política de cerco y aniquilamiento. El imperio de Estados Unidos insiste en caotizar nuestra situación interna para apoderarse de nuestras riquezas. Mientras que tengamos esta mente, y yo me pueda parar con mis 86 años, Fernando Soto Rojas matricula este año y los que vienen (risas).

Por ejemplo, ahorita tengo pendiente un encuentro con exguerrilleros de los 60 que nos vamos a reunir en el mes de marzo del año que viene. Ahí reuniremos chamos entre los 75 y los 100 años, que andamos con el sol a cuestas, pero con una experiencia política importante.

—¿Le queda suficiente tiempo para compartir con su familia, con sus amigos, con la gente de su entorno con tantas actividades pendientes?

—Yo creo que hay que tener tiempo para todo. Cuando uno no tiene tiempo para todo está trabajando mal, por eso yo insisto mucho en el método de dirección y de trabajo, es decir, trabajar de manera organizada.

—¿Cómo es su relación actual con el presidente Nicolás Maduro?

—Al presidente Maduro lo vemos cuando es posible, pues. El presidente Maduro tiene múltiples y difíciles tareas y además está asediado, lo andan buscando para desaparecerlo, y en consecuencia su movilidad tiene que ser muy bien planificada. A Maduro lo conozco desde que era un muchacho, porque él militó en la Liga Socialista, se incorporó después de la muerte de Jorge Rodríguez en 1976 y estuvo militando con nosotros hasta que aparece la figura de Hugo Chávez y se incorpora a su movimiento. Recientemente en el Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela él designó un equipo llamado Consejo Político Nacional, bajo el mando del coronel Reyes Reyes, del cual formo parte junto a otros políticos como José Vicente Rangel, Julio Escalona, Iris Varela, María Cristina Iglesias, y hasta ahora nos hemos estado reuniendo para abordar temas de seguridad y defensa, el tema económico y asuntos políticos.

—¿Cuál es el futuro de la Revolución Bolivariana?

—Fíjese que los hechos ocurridos desde 1999 hasta ahorita son más que contundentes: Chávez montó el Partido Socialista Unido de Venezuela, que es la fuerza política más importante que se ha construido en Venezuela; montó la Celac, junto a Fidel Castro; articuló la Revolución Bolivariana con la Revolución Cubana, la Revolución Sandinista y la Revolución Boliviana; pero tenemos tres combates fundamentales ahorita mismo: la ratificación de Evo Morales el 20 de octubre de este año, y el 27 de octubre serán las elecciones en Argentina y Uruguay. Pero igualmente debemos crear las condiciones para un diálogo de paz con Estados Unidos que solo será fructífero cuando cambie la correlación de fuerzas en Venezuela, en América Latina y en el mundo.

—¿Tiene futuro el chavismo?

—El chavismo no solo está en Venezuela, también está regado por América Latina y mucho más allá. En el golpe del 23 de febrero, hubo “vivas” a Hugo Chávez, por parte del Ejército Nacional de Colombia; al sur de Argentina, en un homenaje a los sobrevivientes de la Guerra de Las Malvinas hace tres años, dos escuadras de soldados que pelearon en esa guerra me manifestaron ser chavistas aún sin haber conocido al Comandante Chávez. En una reunión que sostuve en Rusia como miembro de la Asamblea Constituyente, escuché el comentario que cuando falleció Chávez, en Moscú tuvieron que extender de tres a cinco días de duelo porque así lo pidió la gente. ¿Cómo se explica eso, si por allá no hay CLAP, ni hay bonos, ni hay misiones como aquí en Venezuela? Y en el caso venezolano también tenemos una juventud que está adquiriendo un mayor grado de conciencia. Por lo menos en mi familia hay 100 chavistas organizados con cultura política. Vivimos tiempos maravillosos.

Biogafía mínima

Luis Fernando Soto Rojas nació en la población guariqueña de Altagracia de Orituco el 30 de mayo de 1933. Desde los años 50 comenzó su actividad política manifestándose contra el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Durante los años 60 se incorpora de manera activa a movimientos subversivos adversos a los gobiernos del Pacto de Punto Fijo. Posteriormente, a inicios de los años 70, se traslada al Medio Oriente para incorporarse a la guerra por la liberación de Palestina. Tras el triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez Frías regresa a la escena política venezolana y en 2010 es elegido diputado a la Asamblea Nacional por el estado Falcón. A petición del presidente Chávez, es designado presidente del Poder Legislativo durante el período 2011-2012. Actualmente forma parte de la Asamblea Nacional Constituyente.

Ciudad Ccs/Reinaldo J. Linares Acosta/Foto: Vladimir Méndez

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