Infección CNN

Earle Herrera

De no ser por las personas que se toman la molestia de decirle cuatro cosas al autoproclamado cada vez que se escabulle del país, ni su comitiva se enteraría por dónde vaga el tipo. La sospechosa CNN continuaría en su caliche de malas ollas que ni siquiera tienen el arrojo del amarillismo, cuando Joseph Pulitzer y W.R. Hearts, en su «guerra de los tabloides», acuñaron para la historia el término de «periodismo de albañal». Ni las redes despertarían el desinterés del público en los extraños mono-dialectos del interino: «Uh, uh», «Esta vez sí va», «El apoyo ya hierve», «Sancióname más», «Queretuco todo». Yo agradezco (no las comparto) a los compatriotas que medio animan esos matiné del autoproclamado. Seguramente este las agradece más. La sospechosa CNN las implora, aunque su infestación periodística ya sea incurable.


Únase a la conversación