Kirk Douglas: El Espartaco y Van Gogh que encantaron al mundo

Estuvo nominado por El ídolo del barro (1949), Cautivos del mal (1952) y El loco de pelo rojo (1956), pero nunca ganó un Oscar como mejor actor, a pesar de que su impecable presencia en la pantalla grande lo merecía. Y aunque parecía injusto, fue en 1996, a sus 79 años de edad, cuando la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le otorgó a Kirk Douglas una estatuilla honorífica por su trayectoria. Quizá pensaban que le quedaban pocos años en este plano y por eso le rindieron tributo en ese momento, pero no, aún le quedaba por lo menos una veintena de años más para seguir disfrutando de esta vida.

“¡Gracias, gracias! Veo a mis cuatro hijos orgullosos de su viejo, y me siento orgulloso también; orgulloso de formar parte de Hollywood por 50 años, pero esto es para mi esposa Anne. Te amo. Y esta noche los amo a todos ustedes y les agradezco por estos 50 maravillosos años. ¡Gracias, gracias, gracias!”, fue el discurso de Douglas al recibir su Oscar honorífico en medio de emotivos aplausos.

Este apuesto actor, que partió de esta vida el pasado 5 de febrero a los 103 años de edad, participó nada más y nada menos que en 75 películas como Retorno al pasado (1947), Carta a tres esposas (1949), Cautivos del mal (1952), Duelo de titanes (1957), Los vikingos (1958), El último tren de Gun Hill (1959), así como en Un extraño en mi vida (1960), Ataque al carro blindado (1967), El día de los tramposos (1970), La furia (1978) y Dos tipos duros (1986), por nombrar algunos.

Sin embargo, sus favoritas, según reveló a The Hollywood Reporter en 2012, fueron, por supuesto, las tres en las que estuvo nominado a los Oscar como mejor actor, así como El trompetista (1950), El gran carnaval (1951), Brigada 21 (1951), 20 mil leguas de viaje submarino (1954) Senderos de gloria (1957), sin duda alguna Espartaco (1960) y Los valientes andan solos (1962).

Las múltiples facetas del actor

Douglas mostraba fuerza en cada una de sus interpretaciones: podía hacer el papel de un cruel villano como el de un noble héroe o un personaje vulnerable hasta hacer reír en una comedia e incluso cantar, aunque no contaba con dotes vocales. Así era de multifacético.

Nunca Vincent Van Gogh, por ejemplo, había sido mejor representado como lo hizo Kirk Douglas en El loco de pelo rojo, aunque Anthony Quinn, su par en la película por unos minutos, fue quien se llevó la estatuilla de la Academia, pero como mejor actor de reparto, y Yul Brynner sería quien le arrebataría el de mejor actor por su destreza en El Rey y yo para ese 1957.

Allí Douglas se metió tanto en el personaje del famoso pintor que hasta su esposa contaba que cuando él llegaba a la casa continuaba ejerciendo ese papel.

“Con El loco de pelo rojo me involucré tanto con Van Gogh que era realmente aterrador, porque sentía que el personaje me estaba adelantando. Fue una experiencia muy, muy interesante. Nunca me había sentido así en otra película”, confesó para The Hollywood Reporter hace ocho años.

Y con Espartaco también se hizo inolvidable, pues fue la otra cinta más conocida de su carrera. Allí Douglas representó al esclavo que lideró una rebelión que hizo temblar a Roma.

“Estaba intrigado con el personaje de Espartaco y sólo tenía que hacerlo… Sucedió en el momento adecuado para mí”, dijo el propio Douglas al respecto, y siguió: “Me gusta un papel estimulante, desafiante e interesante de interpretar. Es por eso que a menudo me atraen los personajes que no son agradables”.

De hecho, en el libro El hijo del trapero, una autobiografía que escribió en 1988, señaló que “nunca sintió la necesidad de proyectar una determinada imagen como actor”. Así de sencillo era.

La última película que protagonizó fue Illusion en 2005, que cuenta la historia de un famoso y atormentado director de Hollywood, que está cercano a la muerte.

“Para el mundo era una leyenda, un actor que vivió hasta bien entrada su época dorada del cine; un humanitario cuyo compromiso con la justicia y las causas en las que creía marcaba una pauta a la que todos debíamos aspirar. Pero para mí y mis hermanos, Joel y Peter, era simplemente papá”, dijo el también actor Michael Douglas, luego de la muerte del legendario actor.

Actor, productor y director, Kirk Douglas ya pasó a la historia como un ícono, una leyenda. No será fácil olvidar su paso por la meca del cine.

Ciudad CCS / Rocío Cazal / rociocazal@gmail.com

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