La Caraqueñidad | La alfabetización y el periodismo en el día de las vírgenes

Debe haber más cuidado de la forma y el fondo del lenguaje

El 8 de septiembre, que para los venezolanos tiene un matiz altamente religioso por ser el día de su patrona Virgen de Coromoto así como de la Virgen de El Valle, patrona de pescadores, de los habitantes de las costas y de la Armada de Guerra, además es el día internacional del periodismo y de la alfabetización.

En nombre de ello siguen elevadas las plegarias, con mucha fe, para que nuestro idioma se dignifique, que se democratice su correcto uso y que el periodismo siga persiguiendo la verdad, combatiendo las fake news, y se empeñe en serio tanto de la forma como del fondo. Amén…

De lo contrario, no habrá poder divino que valga y el lenguaje manipulador y manipulado arropará con su fuerza las intenciones comunicacionales, integracionistas y liberadoras que lleva intrínsecamente como función primordial.

De lo celestial a lo humano

Que sean Coromoto y Vallita, desde sus posiciones de poder, mando y control, que irradien con su manto materno y protector a todos quienes nos montamos sobre unas teclas para llegar a quién sabe cuántos lectores, y que iluminen cada oración, cada pensamiento y cada exposición para cumplir con una función orientadora, con información veraz y uso correcto del idioma, que contribuya al derecho de la población a formarse su propia opinión acerca de lo que se reseña y acontece.

Sin pretensiones academicistas pero sí con empeño por mejorar, ese ha sido un objetivo de varios allegados que apostamos al periodismo posible; por supuesto, con mucho por corregir, pero asumido con humildad para servir en definitiva a las mayorías.

En 1966, la Unesco proclamó el 8 de septiembre como el día internacional de la alfabetización como un aliado, entre otras cosas, para el cumplimiento de los objetivos mundiales del desarrollo sostenible en el marco de la agenda 2030; además que este es el año internacional de las lenguas indígenas y el 25 aniversario de la conferencia sobre necesidades educativas especiales.

Paralelo a ello es el día internacional del periodismo en honor al periodista checo Julius Fucik, quien fuera ejecutado por los nazis en 1943.

Por eso, las miradas vuelven a apuntar al Empíreo para que esas entidades protectoras abran caminos, con luz y sabiduría, en pos de que quienes escriben, dirigen, editan o sencillamente deciden hacer uso de medios de comunicación, le den tanta importancia al fondo como a la forma, dejando de lado posiciones personales, empresariales, gubernamentales, patronales o de emporios…

Contra el lenguaje

A diario se puede observar en medios tradicionales y con mayor frecuencia en las hasta ahora incontrolables redes sociales, la aparición, propagación y hasta promoción de falsas noticias (de paso con maneras de lenguaje poco trabajadas) y no sucede nada.

El arma de trabajo diario de un comunicador es sencillamente la palabra. La de un policía, por ejemplo, es una pistola, un revólver o una metralleta, según sea el caso. Ambos son trabajadores, en teoría, al servicio de la comunidad. Con una diferencia abismal. Si los uniformados cometieran un error al hacer uso de su instrumento de trabajo seguro dejarían una huella física, posiblemente irremediable y hasta lamentable. Pero si es el comunicador quien se equivoca, consciente o no, sencillamente no sucede nada, porque las normas (inclusive la Ley de Ejercicio del Periodismo) resultan más un chiste que un patrón o guía.

Por eso, aunque parezca casi inocuo el uso indebido del lenguaje debemos denunciarlo, evitarlo y normarlo. ¿Debería ser tan severa la sanción del que le da un mal uso a un arma de fuego como el que tergiversa, manipula y miente con el uso programado de la palabra y del idioma? Piénselo y quizás verá cuánto daño nos hubiésemos evitado.

Expresiones de sobra, de relleno, que en nada aportan al lenguaje correctamente utilizado, las observamos a diario en medios y en redes, incluso utilizadas con mucha naturalidad y en creencia de que están bien empleadas, por parte de profesionales del lenguaje como locutores, periodistas y catedráticos.

Es ir contra el lenguaje expresiones como el día de hoy, la mañana del día de ayer, vale la pena decir, cabe destacar, se viene la programación, le dio vuelta al juego.

Hoy es un día; entonces diga o escriba sencillamente hoy. La mañana del día de ayer, es ayer en la mañana. Si vale la pena decir y si cabe destacar, entonces por qué no dice o destaca y punto, sin advertirlo ni aunciarlo tanto. Se viene una programación. Es un término copiado del muy maltratado lenguaje deportivo made in Argentina y seguido por México; ahora popularizado por nuestros comunicadores que por aquel principio autocreado de autoridad, ellos creen que está bien empleado porque así lo dicen los argentinos, que sí saben de tal o cual deporte, entonces yo lo voy a repetir como un loro.

Craso error. Las fechas y los juegos no se vienen. Se aproximan. ¿No es mejor decir o escribir que tal juego será en tal fecha y listo? Además de ser más preciso, sin adornos, no se copia a esos maltratadores del lenguaje. Como también sucede con el loísmo y laísmo. Mucho cuidado…

A menudo se incurre en atentados contra el lenguaje por desconocimiento, por falta de cuidado, por carencia de normas y serias sanciones o por ignorancia.

El idioma español tiene tantas formas de fácil aplicación y manejo, solo hay que adaptarse a sus exigencias de correcta aplicabilidad, como los sinónimos, antónimos, recursos y figuras literarias que enriquecen el texto y juegan a favor de la estética y de una mejor comprensión.

LUIS MARTÍN / CIUDAD CCS

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