La Caraqueñidad | ¿Qué se celebra el 25 de julio?

La fundación de Caracas no se asocia a hechos festivos, solo muerte y desolación

Ahora que se aproxima la fecha de la fundación de Caracas, o Santiago de León de Caracas, registrada oficialmente el 25 de 1567, hace 452 años, traeremos a conocimiento un compendio de versiones de cronistas y seguidores del asunto, que en la persecución de la rigurosidad de la propia historia no muestran nada para celebrar.

Esta zona, poblada por los aguerridos indios toromaimas, dispuestos como demostraron, a darlo todo en defensa de su territorio, siempre se hizo apetecible para las ansias del Imperio español por sus riquezas naturales, que además del poco oro que pudieron descubrir y explotar, se presenta rica en agricultura de frutas, hortalizas, flora y fauna, además de la protección que le brindaba el gigante cerro Guaraira Repano, con un envidiable clima entre templado y tropical a lo que se suman las transparentes y abundantes aguas de las quebradas Anauco, Catuche y Tacagua.

Veremos cómo, antes de la propia fundación de Caracas en el valle que es hoy, hubo dos fundaciones de pueblos acá mismo, pero que por condiciones del momento fueron arrasadas, y no por ello deben ser obviadas.

El Collado y san francisco

El mestizo Francisco Fajardo, hijo del gobernador de Margarita Francisco Fajardo El Viejo y de la princesa cacica Isabel Manrique, hermana de Naiguatá, con instrucciones de fundar un asentamiento poblacional, que se suponía iba a ser donde ahora está Catia La Mar, quizás por un error de desembarco, atracó en la zona de la actual Caraballeda y allí fundó, con todas las de la Ley, un poblado llamado El Collado, que significa loma o cerro pequeño.

Su astucia para persuadir tanto a indios como a españoles le permitió avanzar y fundar (en lo que hoy es El Valle) la población de San Francisco.

Ante la conquista exitosa, el gobernador Pablo Collado (quizás por su apellido en concordancia con el sitio) dictaminó que el mestizo Fajardo no podía seguir al frente de aquella población y lo hizo arrestar y echar a otros lares.

La causa real fue el oro descubierto en terrenos de Guaicaipuro, que era uno de los linderos. Las apetencias de riquezas generaron este impasse; no obstante Fajardo es retornado a sus funciones pero como subalterno del capitán Pedro Miranda, quien tiempo después debió huir de los ataques de Guaicaipuro.

Por ello, en 1562, llega una fuerza expedicionaria con claras intenciones colonizadoras (y explotadoras) a cargo del capitán Narváez, quien también sucumbe junto a sus 150 hombres ante la furia de Terepaima que defiende su reducto.

Guaicaipuro y Guaimacuare continuaron la férrea defensa de sus tierras por lo que Fajardo huyó a Margarita y no vio retorno porque murió en 1564.

Traición y fundación

Las ricas tierras que habían abandonado los españoles eran un trofeo de triunfo para los indios defensores y a su vez un tesoro que no podía dejarse arrebatar el Imperio español.

Es así como, luego de artera planificación, con Diego de Losada al frente y apoyo de varios indios y caciques traidores a la causa autóctona, ingresa el día de Santiago, la expedición criminal que iba dejando indios empalados a su paso y que al final de ese 25 de julio de 1567 da por fundada Santiago de León de Caracas sobre lo que fue San Francisco.

Dicen, para denotar el arrase español, que no quedó ni rastros de la pira (el monte que los indios llamaban Caraca), y entre las víctimas se cuentan los valiosos caciques Terepaima, Guanauguto, Chacao, Tamanaco y más tarde Guaicaipuro.

Repartición del botín

Desde tan cruento momento, a su antojo, según sus contactos con las esferas del poder, los conquistadores se sorteaban como premios los terrenos que acababan de arrebatar a los indios.

Comenzó la construcción de casas y por supuesto la infaltable iglesia, con cuyo repique de campanas más que anunciar un toque religioso era un recordatorio de quién manda y a costa de qué, por lo que de alguna manera se reanimaba la resistencia, aunque cada foco era apagado en ciernes.

Los españoles radicados fuera de Caracas se sintieron atraídos por estas bondades naturales, al punto que jerarcas políticos y eclesiásticos pidieron ante la Corona su traslado a la que pronto harían la capital.

El crecimiento vertiginoso en torno a la plaza mayor, ahora Bolívar, le dio vida al Ayuntamiento; en la esquina de la Torre la catedral y en Gradillas se erigió la vivienda de don Francisco Vides.

De esa manera se fueron consumiendo los primeros cien años desde aquel acto sangriento en que los mártires toromaimas y sus aliados parecieron presagiar cómo se secarían las quebradas, moriría la fauna y se contaminarían las limpias aguas bajo el yugo español.

Todo ello, sin dudas, fue mecha incendiaria y emancipadora para los diversos movimientos independentistas, que hoy, aunque sea ante otro Imperio, están por materializar sus objetivos.

Ciudad CCS / Luis Martín

Únase a la conversación