La espiritualidad nos acerca más a lo humano

Autoridades municipales se esfuerzan para enriquecer valores entre la ciudadanía, con una nueva ética como acción a favor de la paz y la...

En los tiempos que corren, hay muchas manifestaciones que dicen llamarse espiritualidad, pues el ser humano es esencialmente espiritual. ¿Cómo podríamos definir esta idea? Podemos decir que se trata de una fuerza que viene de lo más profundo y que le da vida, acción y movimientos a las dimensiones del ser humano.

Se dice que una persona crece espiritualmente cuando experimenta un proceso evolutivo desde su interior. Pero, además, toda esta transformación tiene una repercusión en el desarrollo de todas las áreas de la vida en la que se desarrolla. Por ejemplo: en el campo profesional, en el área educativa, el área social, entre otras.

También se dice que un ser ha crecido espiritualmente cuando pone de manifiesto valores como tolerancia, respeto, compasión, generosidad, perdón y convivencia, que ha ido adquiriendo a lo largo de su vida.

Espiritualidad y política

Como la espiritualidad está presente en todo lo que tiene que ver con lo humano, también está inmersa en la política. “La sola acción de ocuparnos de resolver las situaciones que nos procuran el bienestar y la felicidad, junto a los semejantes, nos aproxima a la actitud espiritual de la política”, afirma el dirigente revolucionario William Fariñas en un ensayo publicado en la página del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) en internet.

Para alcanzar los bienes afectivos y materiales que nos otorga la vida, es necesario interrelacionanos con los seres que habitan nuestra casa, nuestra calle, barriada, ciudad, país y, finalmente, el mundo. El intercambio social es necesario para lograr esta meta. La inserción social dispone de una capacidad para convivir y compartir con nuestros prójimos.

“Las relaciones en la vida social, en el trabajo y la economía, en la comunidad y la familia, requieren encuentro, diálogo, solidaridad y acompañamiento para lograr los intereses y fines comunes”, agrega Fariñas.

Considera que la gobernabilidad está cimentada en un conjunto de representaciones mentales, cognitivas, sensoriales y espirituales que conforman los sistemas de ideas, creencias y valores, no solo en el ámbito electoral, sino en la espiritualidad de los venezolanos en su contexto general. Aclara que “la espiritualidad no significa sacralizar e identificar el concepto a religión alguna; más bien es respetar las creencias insondables de una nación creyente y no atea, como el pueblo venezolano”.

En la actualidad, los cambios sociales se hacen más visibles con la Revolución Bolivariana, en la posibilidad de enriquecer nuestra espiritualidad con una nueva ética política por la paz y la vida; en el cuidado del ambiente, la salud, alimentación, educación y vivienda; la igualdad social en justicia y derecho y distintas expresiones de las artes y la cultura en general.

Es innegable que nuestros antepasados nos dejaron un legado espiritual importante. En cada uno de nosotros existe algo de aquella espiritualidad de los primeros habitantes del continente americano, de los afrodescendientes y, nos guste o no, hasta de los europeos. Todo está sincretizado en nuestra forma de ver la vida, en la cultura y en nuestras creencias.

La capital va tras esa ruta

Desde que asumió sus funciones, la alcaldesa de Caracas, Erika Farías ha planteado consolidar una nueva espiritualidad en la sociedad caraqueña, que permita “trascender la cultura impuesta por el proceso de colonización y capitalismo”. “Estamos hablando de ir hacia una Caracas comunal, y este proceso pasa por dar un debate acerca del enfoque colonial de constitución de la ciudad que hoy tenemos”.

En su criterio, la Caracas nueva debe deslastrarse de todo referente colonialista que la retenga en el pasado, como, por ejemplo, fijar como fecha de su nacimiento, la victoria del imperio español sobre la resistencia de las etnias indígenas originarias hace 451 años, y no admitir que su concepción se remonta a hace más de 800 años por iniciativa de la etnia Caribe”, declaró la mandataria local a El Correo del Orinoco.

En ese sentido, en Caracas se han organizado encuentros con movimientos sociales y organismo gubernamentales, a fin de establecer las bases teóricas y prácticas de lo que debería ser la Caracas comunal. Esta organización incluye ejemplos de organización territorial, lo mismo que modelos de “formas de vida” que ayuden a establecer modos de convivencia. Un ejemplo es el lanzamiento de la campaña “Convivir para Vivir#, de la Fundación para la Comunicación Popular.

Descolonización implícita

No debería ser un apartado más este asunto de sacarse de encima las costumbres, la imitación y la obediencia ciega que nos ha hecho repetir una y otra vez que la sustición de los Leones por la escultura de la Apacuana es una total pérdida de tiempo, o desacostumbrar a la lengua a llamar el cerro más grande que tenemos con el apellido de un conquistador español (Alférez Mayor de Campo Gabriel de Avila). O como nuestro himno a Caracas: “Santiago de León, tierra del indio y la neblina (…) Caracas colonial (…)” ¿ No le suena a colonización?

JUAN RAMÓN LUGO/FRANCIS COVA / CIUDAD CCS
FOTO JAVIER CAMPOS

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Los símbolos nos dan sentido de pertenencia a la ciudad. Foto Américo Morillo

Robinson: “Piensa en todos para que todos piensen en ti”

Como una receta, esta construcción del espíritu se basa en muchos componentes, según la época y sus vicisitudes, receta que, según el literato Rubén Wisotzki requiere unos ingredientes más que de otros, o unos sí, y otros no. Y posiblemente, en este presente, la conciencia es uno de ellos.

Así como Rubén, otros pensadores como Paulo Freire, Hegel, Rosseau y hasta el mismo Simón Rodríguez -irrespetando la cronología- han coincidido en la tríada conciencia-voluntad-libertad para la creación de un nuevo pueblo, especialmente en épocas de cambio. Para ello, por supuesto, es necesaria una pizca de moderación del egoísmo o “educación mental” como la llamó Samuel Robinson.

Nuestro gran pedagogo lo supo expresar de esta manera: “En la vida moral del hombre, la sociedad es el útero y la infancia es el feto. Descuidos y desarreglos durante la gestación, causan abortos o producen enclenques inútiles o perjudiciales. No habrá jamás verdadera sociedad, sin educación social”.

Pudiera parecer un tanto rígido, pero el filósofo Juan Antonio Calzadilla nos lo explica de otra manera: “Educar al individuo en sociedad, es desarrollar en él la voluntad, pues es libre quien llega a ser dueño de su voluntad. Todo ello a través de la conciencia y la experiencia de la realidad social en la que existimos y subsistimos”.

Es pertinente decir que hoy estamos en eso de re fianzar una patria y que conlleva a aquello de facilitar, depurar y transmitir experiencias y enseñanzas, que es lo que conocemos como educación.

Pensar sobretodo en que educación no es solamente sinónimo de aula, de cubículo cerrado para dar reglazos a la pizarra, sino una vena para crear voluntades y un segundo fin: crear pueblos.

Nuestro Robinson habría definido esto como la “educación popular”, una simbiosis entre el interior de cada ser humano y una amorosidad comunitaria. Lo dijo el filósofo alemán Hegel: “El individuo es hijo de su pueblo, de su mundo; por mucho que quiera estirarse, jamás podrá salirse verdaderamente de su tiempo, como no puede salirse de su piel”.

Y lo reitera Juan Antonio Calzadilla en nuestros tiempos, el individuo no existe sin agrupación, sin sociedad, porque no es posible un individuo sin interdependencia, sin generalización. Queda aquí implícito, un trabajo de transformación social que solo la revolución parece sentir necesaria desde nuestras semillas:
“¡Enseñen a los niños a ser preguntones!, para que, pidiendo el por qué de lo que se les mande a hacer, se acostumbren a obedecer a la razón y no a la autoridad, como los limitados, ni a la costumbre, como los estúpidos”, dijo alguna vez don Simón Rodríguez sobre la autoconstrucción del ser humano.

FRANCIS COVA / CIUDAD CCS

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El voluntariado recibirá capacitación pedagógica. Foto Jacobo Méndez

Maestros Insurgentes: gesto solidario para garantizar la educación

El Plan Toda Caracas una Escuela y el de Maestros Insurgentes, iniciados por la Alcaldía de Libertador el 8 de agosto, tienen como objetivo convocar y captar a personas del área pedagógica, estudiantes de educación, jubilados, cultores, deportistas, profesionales de áreas terapéuticas y psicológicas que deseen acompañar a los niños en su plan educativo durante el proximo periodo escolar.

Ambas iniciativas apelan a las personas que tengan a flor de piel los valores de compromiso y solidaridad, pues se trata de educar a los niños, niñas y adolescentes de la patria afectados por la guerra y el bloqueo económicos.

Es un tema abordado con una política noble y solidaria, a decir de Jessica Lalama, directora del Gabinete Social de la Alcadía. “Este es uno de los planes más nobles en los que he trabajado, pues stiene una vocación netamente noble y socialista”.

Si se le busca una génesis filosófica, en el marco de la nueva espiritualidad para Caracas, se puede decir que la estrategia sociopolítica apunta a una transformación más profunda de las estructuras y muestra cómo el propio camino social puede ayudar cada una de las personas a acceder a lo mejor de sí mismas, como díría el psicoanalista Marcelo Barros. “La revolución no es sólo socioeconómica y política. Une la dimensión social con el interior de cada ser humano y con una amorosidad comunitaria que atraviesa lo social y lo político, pero que va más allá. Parece ser una constante búsqueda…”.

Debido a que estos planes educativos tienen una profunda raíz espiritual, es que la oposición los ha atacado, incluso sin proponer alternativas para frenar la deserción escolar por causa de la falta de profesores. Los voceros gubernamentales han aclarado que todos los facilitadores captados recibirán capacitación y que se les proveerá de herramientas pedagógicas para la enseñanza.

JUAN RAMÓN LUGO / CIUDAD CCS
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Voces del pueblo

Antonio Zambrano
Parroquia 23 de enero

Hay que hacerlo, nuestros hijos no pueden paralizarse. Hay que seguir dándoles estudio, pase lo que pase. Son los hijos de cada ciudadano de este país. Bienvenidos los que pueden llegar a un aula y enseñar.

Giordi Curvelo
Parroquia La Pastora

Brinda posibilidades a maestros jubilados de retomar su cauce. Los chamos quedaron huérfanos de educación por el boom de la deserción, siendo capaces esos maestros de dejar a la deriva a nuestros hijos.

 

Yubiri Arteaga
Parroquia Candelaria

Es una travesía esto de transferir conocimiento. Esta inclusión de maestros voluntarios va a permitir pulir las bases a todos nuestros estudiantes. Hay voluntad, muchos adultos mayores ya se han inscrito.


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