La Lógica del Colibrí se posará en La Estancia

Esta exposición se mantendrá por cuatro meses, y busca concienciar mediante la pintura

La versatilidad y sutileza del colibrí convergen en emociones múltiples que tan solo el ser humano puede captar en su vuelo y en su destreza, así es como la artista plástica Morella Jurado nos sumerge en su mundo pictórico donde esta ave exótica es la protagonista. Por esto es que, desde este domingo 20 de octubre, será inaugurada, a partir de las 11:00 am, la exposición La Lógica del Colibrí, en la sala La Trilla, de Pdvsa La Estancia, ubicada en la avenida Francisco de Miranda, Altamira, y culminará el 31 de enero del próximo año. Se suman alrededor de 17 piezas en óleo, tinta china y un collage, cuya expresión combina una serie de elementos como el cine, la poesía, la filosofía y la ideología enfatizada en la vida de las aves.

La artista plástica Morella Jurado, nacida en Caracas, con 30 años en el oficio, y estudios que emergen significativamente en la pintura donde las aves forman parte de su inspiración, enmarca una vida con detalles y pinceladas que, en 9 años de investigación, visualiza a la “pajaridad” (como ella define el ciclo de vida de las aves) como punto de partida. Esta exposición busca concientizar o, de alguna manera, entender el plan malévolo que tiene Estados Unidos para con nosotros, sistematiza una lógica usada por el colibrí para enfrentar el engaño y la viveza empleados por su adversario, el pájaro cuco.

El colibrí y su estrategia

La Lógica del Colibrí contempla un aspecto que compara la vida reproductiva de esta ave con lo que el imperio pretende hacer con Latinoamérica, es decir, el “parasitismo de puesta”. Eso significa que el cuco (depredador), mimetiza sus huevos con los de otras aves, la hembra se lleva un huevo de otra especie de ave y lo sustituye con uno de los suyos. Al nacer, el polluelo saca del nido a los otros huevos o crías, los padres sustitutos lo crían con arduo trabajo y, muchas veces, mueren alimentando un ave que les dobla en tamaño, esa es la analogía entre la sobrevivencia y la manera en que opera el imperio. “El imperialismo inocula sus valores, sus ideas, su cultura en el territorio de nuestra América desde la más tierna infancia. Constela por medio de la repetición y desde diferentes ámbitos y estrategias los hijos parasitarios, extraños, pero nosotros los criamos y los creemos nuestros”, así lo explica la artista.

El colibrí, en ese contexto de adversidad, ha desarrollado una respuesta alternativa frente a su depredador. Ha conseguido hacer su nido de súbito, en poco tiempo, con la fortaleza de la resiliencia. Desde una lógica distinta a la racionalidad programada y cartesiana, trabaja en la construcción de su nido de forma aleatoria: organiza todos los materiales por separado, los oculta y guarda para el momento del acto arquitectónico. Y en el instante mismo de la intuición del belén, de facto, se concreta el nido.

Por otra parte, esta muestra expositiva convierte su oficio en una suerte de bitácora y hoja de ruta de su trabajo. Devela cómo enfrentar la dualidad y el equilibrio entre la figuración y la abstracción, pájaros débiles, de trazos rápidos, apuntes ligeros en una hoja de papel, se contraponen con aves de rapiña de grafismo profuso y dibujo esquemático; manchas de tinta china que solo advierten al ave estando a distancia, o manchas abstractas que hacen del pájaro fondo, mientras el paisaje cobra el protagonismo. Un viaje hacia el vuelo y la inmanencia del pájaro, que lo vincula estrechamente con la poesía.

Vale la pena recalcar el énfasis que hace Morella en función de la analogía del descolonizado. “El hombre nuevo nacido en el vientre de la Pachamama, nosotros. Desde México a la Patagonia; desde las islas del Caribe y el Atlántico insondable, nos hemos hecho, nos hemos conformado, de la sorpresa, del aparente desorden y la supuesta locura. Pensamos y hacemos como el colibrí, que, si bien no tiene claro cuál es su gran depredador, sabe que debe desarrollar algún mecanismo para salvaguardar su prole”.

A su vez, acierta: “Este intento por revisitar la inspiración por el aleteo, la inmanencia del vuelo y la vida atenta, pero sin miedo, es lo que nos enseña La Lógica del Colibrí, que engloba nuestra voluntad en esta muestra que compila nueve años de trabajo de investigación, para que nos convoque a ser como los pájaros y sus nidos resilientes”. Por esa razón, la “Lógica del Colibrí” convoca a vivir sin temor y sin miedo para estar atento ante la presencia del depredador.

Su inspiración en la pintura conlleva a volar en sus matices.

Una vida entre poesía, cine y lienzos

Hablar de Morella Jurado es experimentar sigilosamente el vuelo de las aves, con pinceladas de poemas que cubren comprensiblemente el lienzo de sus vivencias. Su pasión por el arte trasciende fronteras y nos ubica en un plano donde vinculamos la vida de las aves con la cotidianidad. Entre muchas experiencias, la necesidad que tiene la artista de emplear el cine dentro de su fuente de inspiración, donde la película brasileña Estamira forma parte de ella, ya que, en su trasfondo con un discurso elocuente, filosófico y poético, trata cuestiones de interés global, como el efecto devastador del hombre sobre la tierra o los subterfugios que la mente humana encuentra para superar hasta los reveses más terribles. De ahí proviene la obra La Muerte se fastidia, que, a su vez, hace descender La Lógica del Colibrí.

La poesía constituye una fuerza permanente dentro de su vocación, grandes poetas y escritores iluminan su imaginación a la hora de emprender vuelo entre la tinta y el lienzo. Tal es el caso de la obra Polimnia, que hace eco en aquel fragmento de Ramón Palomares; aquel pajarito que venís tan cansado, y su alquimia de transformar la orfandad en ternura. La obra El Atlántico no cicatriza, ese mar y esa barca que rememora el extraordinario poema de Chloe Georas, que habla con su poderosa voz poética desde ese cuadro: El mar que se repite, duerme con cementerios en sus puños cerrados. “El ave canta, aunque la rama cruja”, dice el poeta José Santos Chocano, porque conoce lo que son sus alas. Así es como la artista define la pintura mediante su inspiración en otras artes, principalmente pensando en poesía.

La exposición La Lógica del Colibrí afianza un nuevo reto que la humanidad debe aprender en torno a lo que el imperio quiere hacer con los pueblos subyugados, que, mediante la manipulación, el engaño y la inconciencia social busca apropiarse de nuestra cultura, de nuestra ideología, para así creerse una gran potencia dominante.

JOSÉ ANTONIO VALERO / CIUDAD CARACAS
FOTO JAVIER CAMPOS

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