Lídice | Altos de Lídice a mano y sin permiso

En los Altos de Lídice los reporteros infantiles nos conectan con el amor y la esperanza

Todo comenzó con la convocatoria de la formación de reporteros y reporteras infantiles que propusimos desde la Escuela de Comunicación Popular Yanira Albornoz (Ecpya) a la Comuna Socialista Altos de Lídice. A ellos les habían donado cinco tabletas Canaima y tenían la necesidad de consolidar un equipo de comunicación que diera cuentas del trabajo comunal. Nuestra escuela, por su parte, tenía la “deuda pendiente” de ir al territorio.

Yo suelo ir en moto o camioneta. Antes iba en el transporte de la fundación, pero después de la tercera vez de escuchar que “los carros estan dañados y no hay transporte” tuve que tomar una decisión. O entraba en la lógica institucional de “sin carro no me muevo”, o asumía que la comunicación popular jamás estará detrás de un escritorio. Así que junto a Gregory o Jeffrey (mis super mototaxistas), agarramos la Principal de Lídice en un solo envión y nos plantamos en La Redoma. En el camino siempre imagino qué me voy a encontrar ese día en la comuna.

Afortunadamente los días de dudas, cuando no sabía cuántos niños llegarían a clase, quedaron en el recuerdo. Ahora tengo la certeza de que Jeremy, Gabriela y Oriana van a ser los primeros en llegar, y que Ángel llegará antes que su hermana Ariatna.

El Norte de la comuna es el Waraira Repano. Los Altos está pegadito al Ávila, por eso es que la subida es tan empinada y el clima se hace más agradable en la medida que vas subiendo la montaña. Se encuentran además, las lomas del Polvorín al Este, la parte baja de Lídice y el 23 de Enero hacia el Sur, y el sector Manicomio por el Oeste.

El cotidiano lo cuentan los 5 mil habitantes de los siete consejos comunales que, al igual que sus padres y abuelos, apostaron por la organización del poder popular y, después de mucho bregar, decidieron (hace poco más de un año) caminar juntos en comuna. El mes pasado ya empezó a funcionar el Parlamento Comunal, que se dieron para ejercer democráticamente el poder local.

Hoy, con un marco legal que favorece el fortalecimiento del poder popular, la comuna enfrenta desafíos gigantes: hacer que el agua llegue a todos los hogares y que el transporte pueda acercar lo máximo posible a los vecinos y vecinas a sus casas. Esto sin desestimar todo lo hecho hasta el momento, principalmente en el acceso digno a salud y alimentación, obras de infraestructura que poco a poco comienzan a realizarse, y el rescate de la organización como clave en la resolución de problemas.

Sé que están pensando que hago una lectura romántica del barrio, pero no es así. La organización popular no surgió porque las necesidades estaban cubiertas. Recordemos que nuestras barriadas nacieron del olvido institucional del campo.

La comuna también encierra dureza en sus relatos. Sin ir muy lejos, Gsus, quizás el líder comunitario de mayor proyección, no desmaya en el día a día del Parlamento Comunal, aún cuando perdió su casa en un incendio hace cinco meses. Allí está juntando voluntades para resolver no solo el problema habitacional de su familia sino el de otras vecinas que también perdieron sus casas en situaciones similares.

Les cuento todo esto porque soy una mujer que siempre ha militado en las filas de la esperanza. Mis señas son mi sonrisa amplia y actitud positiva. Sin embargo, confieso que en ocasiones mi espíritu se quebranta ante los ataques que recibimos como pueblo; tristonaza, agarro mi moto y vuelvo a subir allí, donde Chávez se sembró y se hizo millones

los reporteros ariatna, Gabi, Ángel, Oriana y Enyelbert

No alcanzo a sacarme el casco, y me abordan los pequeños dando cuenta de su día a día. Jeremy que no cabe de felicidad al explicarme que la siembra ya está dando frutos, a la vez que muestra unos granitos de caraota. Oriana, que investigó que el nombre de Lídice nace como homenaje a un pueblo checo que fue devastado por los nazis en 1942, y en 1943 le dio el nombre a la primera urbanización obrera del país. Leonaiker que quiere hacer un títere en forma de lenteja para explicar su valor alimenticio.

Gabriela, Brei, Ariatna, Enyelbert, Joshua, Daniel, Jenser, Víctor, Ángel Rodríguez y Ángel Espinoza esperan su turno para contarme su hallazgos. También Ricardo, Dubrangely y Andrea que junto a Mayra siguen formándose para ser reporteros.

De pronto me encuentro como aquel que va a Maracaibo y comienza a pasar el puente con un nudo en la garganta… No sé bien por qué me brotan las lágrimas, sospecho que son de alegría. Es que, en medio de tanta muerte y miseria anunciada por los portadores del odio, estas niñas y niños, porfiados y testarudos, empeñados en vivir y ser felices, me vuelven a recordar que sí, que Caracas (y Venezuela toda) está viva y construye su presente. A mano y sin permiso.
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Territorio colorista

Hay muchísimos murales. Están los que identifican a los siete consejos comunales, los alusivos a salud, saber y trabajo, y otros más que engalanan cada recoveco. Por encimita cuento unos 14 murales. Pero como casi todo en la comuna, esto no es casual. Allí vive Gsus García, fundador del colectivo muralista Antimantuanos que conocí hace unos cinco años, y que siempre encuentra una ocasión para resignificar las paredes.

DAYON MOIZ  / CIUDAD CCS
FOTOS JAVIER CAMPOS

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