Plan Pueblo a Pueblo llega con sus alimentos a San Agustín

Al tomar un atajo de la avenida Leonardo Ruiz Pineda, llegamos, calle arriba, a la segunda cancha del barrio Hornos de Cal. Allí fuimos recibidos por Martha Grajales, líder social integrante de la Cooperativa Unidos San Agustín Convive y por un grupo de vecinos que participaban en la dinámica del mercado.

Al penetrar en la cancha nos encontramos con un ambiente festivo. Señoras mayores, niños, mujeres jóvenes y hombres que llegaban bolsa en mano a comprar alimentos para balancear sus dietas diarias y sus cocinas. En el centro de la cancha, pilones de pimentones, tomates, zanahorias, limones, plátanos, cebollas, cambures entre otros rubros eran ofrecidos para el consumo de la comunidad.

La Cooperativa Unidos San Agustín Convive forma parte del Plan Pueblo a Pueblo, proyecto que dio sus primeros pasos en 2015 en el poblado de Carache, estado Trujillo y desde septiembre del año 2016 es una iniciativa impulsada en la parroquia, conformada inicialmente por una diversidad de colectivos sociales, organizaciones comunitarias y alrededor de 40 familias de la zona entre los que se encuentra el Colectivo Surgentes, de derechos humanos, del cual forma parte la compañera Grajales.

Con el Plan Pueblo a Pueblo los alimentos llegan desde el interior del país, principalmente de Trujillo, pero también se mantienen alianzas con productores agrícolas de los estados Barinas y Portuguesa.

La organización comunitaria garantiza acceso digno a los alimentos.

Las jornadas de distribución de alimentos se rotan por toda la parte sur de la parroquia. Cada 15 días se desarrollan jornadas de distribución de alimentos que benefician aproximadamente a unas trescientas familias, facilitando el acceso a alimentos de excelente calidad y a precios justos.

Existen dos bloques de precios para los productos, que oscilan entre los 8 y 16 mil bolívares, pero además se combate el acaparamiento ya que se establece un límite máximo de compra que no excede dos kilos de cada producto por persona.

Distribuir alimentos no es el único ni el más importante de los objetivos de esta experiencia –nos comenta Martha–, cada jornada que se organiza aspira a favorecer la rearticulación de un sujeto político desde los barrios populares, que reflexiona críticamente frente a su realidad y asume el protagonismo de una acción colectiva para transformarla, en la medida que fortalece la autogestión e impulsa el desarrollo del auto gobierno.

Esta experiencia cooperativa no es sólo una apuesta para garantizar alimentos más económicos a la población, en medio de la actual crisis económica, es también una respuesta organizativa desde los poderes creadores del pueblo, desde la práctica del socialismo como camino y horizonte del nuevo modelo económico socialista.

No se trata solo de un reparto de hortalizas –apunta Grajales–, creemos que la gente debe entender que las soluciones a las necesidades básicas no solo deben venir del Gobierno, el pueblo debe dejar la dependencia gubernamental e impulsar el auto-gobierno, buscar alternativas que diversifiquen el acceso a los alimentos, mas allá de la distribución del CLAP como única alternativa alimenticia de las comunidades y elevar el consumo de frutas y proteína vegetal en los hogares para, desde allí, dignificiar la dieta del caraqueño.

A través del desarrollo de experiencias cooperativas –prosiguió Grajales–, generamos procesos productivos revolucionarios, desde el movimiento popular en las comunidades. Establecemos relaciones independientes con productores agrícolas del país y desde allí, creemos, es posible romper el cerco económico de los mercados capitalistas.

Esta experiencia cooperativa también desarrolla una línea de producción textil, una línea de dulcería criolla, una línea de organización infantil y una granjita infantil en el sector Terrazas del Alba para, desde allí, ampliar el universo productivo de la comunidad.

JOSÉ JAVIER SÁNCHEZ / CIUDAD CCS
FOTOS I´GREIN HERNÁNDEZ

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