Mercedes Chacín Directora de Ciudad CCS: Hemos reflejado la ciudad con honestidad y rigor

Hace 10 años, empezó como diario, con periodistas cuartobate del chavismo. Hoy suma a Ciudad CCS Radio, a la Escuela de Comunicación Popular...

Ella estaba muy tranquila como directora de la revista dominical Épale CCS, hasta que hace año y medio la llamaron para dirigir el casi hermano de la revista semanal, el diario Ciudad CCS. Esto no significa que esté menos tranquila, sino más bien más comprometida; repensando la ciudad incansable, que mira y que la mira a los ojos. Por eso el cambio tan evidente: de diario a una publicación seria y profunda que circula dos veces por semana, buscando la verdad, que para ella ha sido siempre la misión esencial del periodismo.

Con un nuevo equipo de trabajo, le pica la torta mañana a este periódico por sus diez años. La tarea sigue siendo la misma: “Contar la ciudad sin que te digan gobiernero, sin que te digan jalabola, sin que te digan chavista como un insulto, con la misma mística”, me cuenta en Gradillas, abajo, más cómoda, fuera de aquel ámbito de pecera burocrática. En una Caracas donde no hay una guerra civil, como se piensa fuera del país. Mentiras que a Mecha –como todas y todos la llamamos – le parecen terriblemente daniñas para el periodismo.

Lo cierto es que Ciudad CCS creció, impulsada por una verdad qué contar y que Mercedes enuncia bien. “Pueden decir cualquier cosa, menos que metemos mentiras. Si la calle está limpia, está limpia; si recogen la basura, la recogen. Entonces, como esas son las noticias, hay gente a la que eso no le gusta mucho.”

—Pero, ¿y si no la recogen?

—Hay que decirlo también. Hacemos lo posible por decirlo. A nosotros se nos hace mucho más fácil comunicar las cosas buenas que pasan en la ciudad. Entonces, tal vez por eso, pensando en eso, es que a veces, no siempre, dejamos de hacer campaña contra las cosas malas. Pero no es que no las sepamos ni que no las digamos, es que estamos mucho más pendientes de procurar un equilibrio, de establecer una imparcialidad o un contrapeso con los medios de comunicación privados, para que, desde ese contrapeso, la gente pueda tener una verdadera visión de lo que aquí pasa. Porque si nos quedamos con la versión de Ciudad CCS, no es; y si nos quedamos con la de los medios privados, tampoco. Creo que ese balance es, sin duda, necesario. Aunque, repito, nosotros decimos mucho más de las cosas malas de Caracas que los medios privados de las buenas.

—La crítica es consustancial al periodismo. ¿Hacia allá apunta este periódico?

— Por supuesto que la crítica es necesaria. Lo que pasa es que muchas veces se utiliza, como en el caso de Venezuela, para destruir reputaciones. Basta con que alguna persona comience a hablar mal de alguien para que eso se convierta en una verdad, y esa es la crítica con la cual yo no comulgo y con la cual no comulgamos en este periódico. La responsabilidad está en que cada cosa que se publique, sea confirmada. En Ciudad CCS no publicamos “noticias extraoficiales”. Por eso digo que nos pueden señalar de cualquier cosa, menos de que mintamos.

—¿Cree que el periodismo necesita reinventarse?

—No, lo que creo es que se necesita hacer un periodismo responsable, que no se especialice en noticias falsas, que no haga investigación falsa. Se supone que el periodismo debe buscar la verdad, pero en estas guerras informativas este oficio es usado como pertrecho y como medio para ganar simpatías. Lo que pasa es que el nuevo periodismo está marcado por la mentira. Por eso considero que las fake news están acabando con el periodismo, porque cuesta mucho creer ahorita en los trabajos periodísticos. Es muy difícil, pero hay que seguir en ese camino.

—De “Revolución a diario” a “Revolución al máximo”, ¿qué significa este cambio de lema?

—Dejamos de salir diariamente pero seguimos poniendo nuestro granito de arena en esta guerra de cuarta generación, para ayudar a decir la verdad de Venezuela. No es que los otros medios siempre mientan, pero mienten mucho. Hay un desbalance entre verdad y mentira de ellos contra Venezuela. Porque, a lo mejor, cuando hablan de su proyecto, cuando hablan de los galpones de El Chorro o del Centro Cultural Trasnocho, esas cosas bonitas que ellos hacen son las mismas cosas bonitas que nosotros hacemos. Pero solamente divulgan las de ellos y las cosas buenas que se hacen de este lado de la ciudad no se dicen. Creo que el esfuerzo que se hace desde Épale y Ciudad CCS –que puede ser mejor, más acucioso, más difundido– constituye la tarea que tenemos que hacer, sin meternos mucho con filosofías o ideologías. Sencillamente, tratar de decir la otra verdad de Caracas, que yo creo que se esconde. El surgimiento de Ciudad CCS tuvo que ver, precisamente, con empezar a contar la ciudad con otros ojos, aunque eso parezca un contrasentido en el periodismo. Pareciera que todo el mundo tiene que decir lo mismo, pero no es posible porque sabemos que la objetividad no existe y muchísimo menos la imparcialidad política en este momento y en este país.

—¿Qué planea Ciudad CCS para lo que queda de 2019?

— Por lo menos hasta finales de año, desarrollar los proyectos que ya tenemos: la Escuela de Comunicación Popular, que esta cuente con una buena biblioteca, la cual aspiramos a inaugurar para septiembre. Queremos reavivar la campaña Convivir para vivir, (un poco apagada por tanto movimiento que tenemos y también por falta de recursos, porque las campañas necesitan mucho dinero), con un manual de educación ciudadana presentado en una especie de folleto que se pueda repartir masivamente, basado en el pensamiento de Simón Rodríguez.

—¿Cuál o cuáles momentos pudiera destacar de su gestión en Ciudad CCS?

—Considero que el año pasado vivimos buenos momentos cuando hacíamos “el gordito”, que fue un semanario bien pensado. Creo que debemos volver a ese semanario más temprano que tarde. Hacer trabajos de investigación con más tiempo y mayor contundencia, que podamos servir a la gente desde eso que no proporcionan las redes sociales. Estas dan inmediatez, pero también mucha liviandad en la reproducción de las noticias. Espero lograr eso: un semanario con fuerza.
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Biografía mínima

Dicen que la gente de Altagracia de Orituco, en Guárico, es bochinchera pero hacendosa, tres cosas que definen a Mercedes Chacín (Mecha), quien es además es periodista, articulista, “profa” en la UBV y en la Ecpya, fiel lectora de Mafalda y, por supuesto, feminista.

Ella, que creció en la rebeldía ucevista de los años 80 y que se dio cuenta de que ingeniería no era lo suyo, se encaminó hacia Comunicación Social, lo que la llevó a Últimas Noticias, tránsito clave para su carrera. Lideró más tarde la creación de la revista dominical Épale CCS, y estuvo en la candela inicial de este medio, Ciudad CCS, junto a otros cuartobates del chavismo.

Aunque está resteada con la capital y su gente, se nota la añoranza por su natal Altagracia. Su actual bandera es la autodeterminación y la defensa de la paz, pues “para la guerra nada”.

TEXTO FRANCIS COVA | FOTO JACOBO MÉNDEZ

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