¿Que no es nuestra? III

Vainas de la lengua

Puedes estar en el trozo de tierra donde naciste, nombrando el entorno como te enseñó tu madre, juntando en la boca sonidos que vuelan con plumas de espejo para reflejar tu adentro y duplicar las cosas que tocas. Puedes sentirte a salvo porque el sol se llama sol y atiende a tu ruego, respirar en paz cuando la luna es luna y así cada objeto permanece al abrigo de la palabra que lo significa.

¿Pero si llega el fuego y después los hombres que lo desatan? ¿Si esos hombres echan abajo tu templo, tu escuela, tu casa, tu mesa y tu pan? ¿Si de sus bocas emergen balas lo mismo que de sus manos, y fulminado por el dolor no entiendes nada? ¿Si bajo la candela arden las cosas junto a sus nombres? Este tipo de muerte arranca el alma de los cuerpos y el espíritu de la lengua.

Luego de la masacre, sobre las ruinas, entre las grietas, el mundo exige palabras que le den algún sentido, mientras esto pasa la locura hace estragos y las personas oscilan como péndulos sin ritmo entre la dimensión humana y la pulsión bestial. Así empezó a respirar hace siglos el español de América, nuestra lengua. Arribó de las naves que atravesaban el océano, desmontó el lomo de los caballos, brilló en el filo de las espadas, chirrió a través de las armaduras, pululó en las llagas de enfermedades raras, apretó las sogas de cadalsos improvisados, y se grabó con hierro vivo en la piel de los hablantes que recién nacían, porque sí, la vida continuó siendo.

Entonces pasó lo que debía pasar, una mujer maya antes de morir aperreada maldijo a sus captores en la misma lengua del hombre que cien años después escribiría Don Quijote de la Mancha. Uno es la palabra con que maldice. Toda palabra que usemos es nuestra.

De allá a esta fecha las gentes de este lado del mundo hemos reinventado maneras para acomodarnos y resistir al orden de Occidente. Somos mestizos, hijos e hijas de siete leches que domesticaron una lengua portentosa que ya no nos muerde y que ha crecido con nosotros. Hoy con ella decimos bien quiénes somos.

Ciudad Ccs/Yanuva León

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