Papel y lápiz (y VII)

Humberto Marquez

Luego de la breve interrupción coyuntural, retomo esta serie pero para acabarla de una porque hay tanto material que pasaría el año completo reseñando manuscritos de Adícora. Aunque ya ellos mismos se han ido reestructurando y hasta se van convirtiendo en libros que se habían quedado en la tubería. De ellos hay dos que me tienen muy entusiasmado y me han hecho retomar la pasión por la escritura de libros, que se había adormecido un poco por el día a día: las columnas –esta y boleros que curan el alma–, los libretos de radio, las investigaciones para el canal, colgar noticias en la web que administro y los tigritos de siempre. Total que gracias a los apagones aquellos, no se me ocurrió otra cosa que leer libros en papel con una linternita, pasando noches enteras en eso, y cuando vine a ver, me encontré súper motivado a terminar los míos.

El que más me entusiasma se titula Querido diario o más memoria serás tú, una suerte de autobiografía que me venía rondando la mente y se venía escribiendo sola en noches de insomnio, hilvanado recuerdos, pero como diría César Seco, se quedaban ahí en la cabeza, y nada que saltaban al papel. Pero estaban allí en mi pensamiento hasta que reapareció un personaje perdido que va y viene en la historia, que ya comenzó a fluir con intensidad. Son como mil cuartillas en bruto de manuscritos recopilados pero apenas llevo unas 30 editadas. Aprovecharé mis vacaciones para adelantar lo posible.

El otro es un libro de salsa, mejor de salseros, para el que he venido transcribiendo entrevistas originales, pero al hacerlo van surgiendo temas de investigación, que harán como un libro intervenido del original escrito hace unos 30 años… para no hablar de la biografía de Rodrigo Riera, La Guajira entre la fábula y el sueño y un coñazo de poemas que quieren hacerse poemario. Jajaja.


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