Parroquia adentro | El terremoto de 1967, la tragedia con cielo naranja

La noche del 29 de julio de 1967 aconteció en nuestra ciudad capital, Caracas, uno de los más dramáticos eventos naturales del siglo XX. Un potente sismo de 6,5 grados en la escala de Richter, acompañado de un atronador sonido que brotaba desde las entrañas de la tierra, sacudió a cuanta infraestructura estaba construida sobre la capital y el hoy estado La Guaira. Más de 300 personas fallecidas, aproximadamente 2.000 heridos, centenares de damnificados y toda una población aterrorizada ante la presencia de este impredecible fenómeno telúrico.

Coincidencialmente, Caracas estaba celebrando sus 400 años de fundada, con una alegre agenda de eventos culturales para el disfrute de los citadinos de la época, quienes coincidían en manifestar el intenso calor de aquellos días, y en especial, en esa nefasta noche. El reloj marcaba las 8:05 pm cuando, según los transeúntes de la avenida Baralt, veían y sentían cómo el pavimento se movía bajo sus pies, similar al paso subterráneo de una serpiente que se desplazaba llevando en su onda a personas, vehículos y edificios, los cuales, como castillos de naipes, se desplomaron en el sector de Altamira y Los Palos Grandes. Así también en Caraballeda, donde aún se recuerda el colapso de los últimos pisos del edificio “Mansión Charaima”, en donde se celebraba una concurrida fiesta.

Mitos y realidades se han registrado desde esa noche, pero ninguna tan impactante como los testimonios de quienes iban circulando por la avenida Boyacá (Cota Mil) y avenida Libertador con sentido oeste-este. “Una bola de fuego sobre el Ávila” se avizoró pocos instantes que iniciara el movimiento telúrico, manifestó Alfredo Morles, quien iba con su esposa e hijos en su vehículo. Espontáneos dijeron haber visto caer un meteorito por los lados de Petare, otros hablaban de un objeto volador no identificado (OVNI); en fin, todos coincidían en haber visto una luminosidad color naranja en el cielo hacia el este de la capital.

Pero, ¿qué pudo haber sucedido aquella agitada noche? Como es de entender, los terremotos son causados por las fricciones de complejos sistemas de placas tectónicas que permanecen en constante movimiento en la corteza terrestre.

Cuando se registran esos choques entre placas en gran intensidad, se libera energía hacia la superficie que, sin dificultad, puede ser apreciada a simple vista por cualquier transeúnte. A pesar de que hoy en día aún se debate sobre el origen de este fenómeno lumínico registrado a la par de los movimientos sísmicos, lo que sí es cierto es que la noche del 29 de julio de 1967 ¡no hubo platillos voladores sobre Caracas!

Julio González Chacín (fundador); Renny Rangel Salazar Gabriel Torrealba Sanoja / parroquiadentro@gmail.com

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