Parroquia adentro | Una plaza de toros en Capuchinos

Grupo de investigación documental: Julio González Chacín Renny Rangel Gabriel Torrealba

Cuando hablamos de Plaza de Toros en Caracas, nos llega la imagen de la Plaza de Toros del Nuevo Circo. Pero realmente, ¿empezaron las corridas de toros en Caracas hace 100 años con la inauguración de esta súper estructura, símbolo del régimen gomecista?

Ciertos autores coinciden en que la actividad taurina llegó con la colonización española. En cada celebración religiosa o civil, se incorporaban las corridas de toros y los toros coleados. La plaza Mayor (hoy plaza Bolívar), San Jacinto y La Candelaria fueron los lugares más concurridos en un principio. La construcción de tablados decorados alrededor de las plazas, de forma temporal, define los linderos para las corridas de toros.

En el siglo XVIII la actividad taurina se extiende como consecuencia de la creación de nuevas parroquias, un número de empresarios construyeron nuevas plazas o circos permanentes, con el propósito de lucrarse del espectáculo y hacer importantes aportes a la renta local. El Circo de Ño Ferrenquín, en la hoy esquina Ferrenquín, la plaza de toros ubicada entre las esquinas de Reducto a Glorieta, reemplazada luego por el ostentoso “Circo Falcón”, el “Circo de Tablas de Maderero” en la actual esquina de Maderero, el “Circo Metropolitano” en la hoy esquina Miranda y la “Plaza de Toros de Capuchinos”, ubicada en la esquina del mismo nombre en la hoy avenida San Martín; son apenas algunas de ellas. Como curiosidad, en una plaza de toros cercana a La Candelaria, se registró la nueva modalidad de venta de boletos que sustituye el inauditable cobro en efectivo para el acceso al espectáculo.

En 1836, en el aniversario de la ciudad, John Willamson, diplomático estadounidense, describió en su diario, referente a los toros en Capuchinos, como una expresión de vulgaridad, barbarie y sensualidad. Para 1852 el ministro plenipotenciario de la Embajada de Brasil, Miguel María Lisboa, se refiere a la plaza taurina de capuchinos como “un inservible circo”, a pesar de ello manifestó que, siendo un espectáculo abominable, no dejaba de admirar la pericia de los coleadores al someter a la res, también le llamó la atención la algarabía del público y el ruido ensordecedor de los cohetes. Estas palabras de admiración contrastan con la protesta elevada al Gobierno nacional por el mismo funcionario diplomático quien, con anterioridad, en el año 1946, cuando prestaba sus servicios como ministro consejero de la Embajada del Brasil, una turba de gente, con motivo de una fiesta taurina, no lo dejaron acceder a su casa en la Plaza Capuchinos.

Sumado a los testimonios anteriores, existe un plano de las edificaciones por construir en la plaza Capuchinos, donde se revela la ubicación y forma de la mencionada plaza de toros para el año 1796, los cuales dejan testimonio que la parroquia San Juan siempre ha sido y será lugar de entretenimiento e historia.

Grupo de investigación documental:
Julio González Chacín
Renny Rangel
Gabriel Torrealba

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