Qassem Soleimani mártir del pueblo iraní

La vida de un hombre se mide por sus obras y la de un militar por su entrega a la lucha, a la defensa de su nación, a la posibilidad de multiplicar su fuerza en virtud de proteger la región que habita y de hacer visible su concepto de justicia.

El general Qassem Soleimani fue una de las más importantes figuras política y militar de la República Islámica de Irán. Pieza clave para la influencia de su país en Medio Oriente. Estuvo al mando de la política exterior y proyectó a Irán como una potencia militar, contando con el respaldo y simpatía de un gran ejército y de todo un país.

Se unió a las filas del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica Iraní (IRGC) en 1979, donde recibió entrenamiento militar y fue destinado como guardián raso a la frontera noroeste del país. Allí sofocó el levantamiento de los kurdos en la provincia de Azerbaiyán del Oeste.

Sobrevivió los horrores de la larga guerra de Irán contra Irak, en la década de los ochenta, para tomar el control de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria IRGC, y ser responsable de las campañas de la República Islámica de Irán en el extranjero.

En 1980, al inicio de la Guerra Irán-Irak (1980–1988), conformó y comandó una unidad con hombres de la provincia de Kermán y regiones aledañas, y se convirtió en el comandante de la 41ª Brigada de Tharallah, realizando misiones de reconocimiento para minimizar en lo posible la pérdida de vidas entre sus hombres.

En noviembre de 1981 resultó herido durante el desarrollo de la operación “Camino a Jerusalem/ The way to Quds”, siendo esta la primera ofensiva iraní en la guerra desde el comienzo de la invasión por parte de Irak.

Líder en la región del Medio Oriente

Desde 1998 fue Comandante de la Fuerza Quds, unidad de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, especializada en guerra no convencional y operaciones de inteligencia militar, y fue responsable de llevar a cabo operaciones extraterritoriales en todo el mundo. Desde su trabajo en ese espacio fue considerado uno de los grandes líderes del antiterrorismo y de la lucha contra el narcotráfico en la región.

En Afganistán protegió a la etnia Hazara, de confesión musulmana chií, muy perseguida por el Talibán. A cambio, la Fuerza Quds brindó información, adiestramiento y equipamiento armado a esta etnia, en guerra de guerrillas, que les permitió hostigar posiciones talibanes distrayendo las fuerzas necesarias del frente y facilitando el avance de las tropas de la Alianza del Norte. Combatió la ruta del narcotráfico que atravesaba Irán, llegando incluso a cometer incursiones terrestres y aéreas contra carteles o clanes dedicados al cultivo de la amapola. Desde 2006 la Fuerza Quds operó en Afganistán contra las tropas del gobierno afgano y los soldados de la coalición internacional desplegados en el país.

En Palestina colaboró con la causa del pueblo brindando apoyo a diversas organizaciones en la Franja de Gaza, entre ellas Hamás y Yihad Islámica, las cuales recibieron beneficios por distintas rutas de Sudán y Egipto y que requirieron traslado de contrabando por los túneles de Gaza.

En Yemen brindó apoyo a la facción Houthi suministrando, equipando y entrenando militarmente a sus unidades para librar la lucha contra el gobierno yemení.

En Líbano, entre otras acciones, autorizó y cubrió directamente el envío de suministros y aprovisionamiento militar a la organización Hezbollah, incluyendo transferencias de material de guerra sensible y tecnológico de primer nivel fabricado en Irán.

En Siria estableció con el gobierno de Bashar al-Assad una sólida ruta de suministros por vía aérea y terrestre para garantizar su supervivencia. Al comienzo de la guerra civil, en 2011, creó grupos militantes chiíes y estableció alianzas entre el poder estatal y el pueblo insurgente, entre los que se encontraban altos mandos militares de Irán y Siria y miembros de milicias de Irak y el Líbano. Ayudó a formar las Fuerzas de la Defensa Nacional (NDF) y a unificar a las milicias paramilitares progubernamentales que evitaron la caída del gobierno del país. Las fuerzas bajo su mando fueron instrumento clave en las principales ofensivas de la guerra Siria, incluida la recuperación de Qusayr de manos de los rebeldes.

En Irak ayudó a evitar que Bagdad cayera en manos de Estado Islámico. Fue uno de los fundadores y líderes de la insurgencia iraquí contra la ocupación estadounidense desde el año 2004. Dirigió operaciones del frente de la batalla de Tikrit, donde el ejército iraquí y las milicias chiíes combatieron para detener el avance del Estado Islámico en toda la región. Organizó una defensa efectiva y coordinada, y creó las Unidades de Movilización Popular (PMU), Hashd Al-Shaabi.

Décadas más tarde, se hizo visible por el papel que jugó durante la reciente guerra contra el Estado Islámico en Irak y Siria, cuando la organización terrorista amenazaba con desestabilizar toda la región.

Por su trabajo incansable, su entrega en cada tarea, su disciplina, la lealtad a su nación y a su pueblo, su voluntad para afrontar cada reto, cada lucha, su infinita posibilidad de establecer alianzas y su defensa de los intereses de la región frente a los del imperio, se ganó el respeto de líderes políticos, militares, religiosos y de la gente del pueblo.

El general Soleimani, visto por su pueblo como un “mártir” viviente, fue asesinado vilmente en un ataque aéreo estadounidense con drones, ordenado por Donald Trump el 3 de enero de 2020. El líder supremo iraní, Alí Jamenei, le brindó el ascenso post mortem a Teniente General, como homenaje póstumo a la labor cumplida por quien consideró siempre “un mártir viviente de la revolución”.

Su ejecución extrajudicial lo convirtió en verdadero mártir del mundo. Fue el jefe militar más querido y temido, y su muerte física no le pone fin a la lucha del Estado iraní por defender la región de las fuerzas imperiales norteamericanas, del narcotráfico y del terrorismo.

La dimensión humana de un soldado

El general Qassem Soleimani nació el 11 de marzo de 1957 en Qanat-e Malek, un pueblo de la Provincia de Kerman en el corazón de Irán. Sus orígenes provienen de una familia humilde. En sus primeros años se dedicó a la agricultura y la ganadería y en su juventud trabajó para la Organización de Aguas de Kerman como albañil. Practicó actividades deportivas como gimnasia y fisicoculturismo.

En ese mismo tiempo abrazó el Islam con fuerza, siendo seguidor de los sermones del clérigo Hojjat Kamyab, y discípulo directo y protegido del ayatolá Khomeini.

Como militar representó el símbolo de la resistencia nacional ante cuatro décadas de presión estadounidense. Para Estados Unidos e Israel, fue el incómodo personaje que lideró la fuerza militar de Irán, que combatió en Siria en apoyo al presidente Bashar al-Assad y que fue responsable de las bajas de soldados estadounidenses en la vecina Irak. Fue un líder en la lucha antiterrorista y antiimperialista en la región, brindando apoyo a distintos países y uno de los grandes líderes en la guerra contra el Estado Islámico.

Combatió el narcotráfico con todas las fuerzas y cerró espacio al ejército norteamericano en su empeño por crear un corredor de la droga en la región. Siempre fue el dolor de cabeza, la piedra en el zapato para los estadounidenses, para el Estado de Israel y para las organizaciones terroristas creadas y financiadas por el imperio.

El general Qassem Soleimani, considerado por su pueblo “el mártir viviente”, fue asesinado vilmente por órdenes de Donald Trump el 3 de enero de 2020.

Perfil José Javier Sánchez

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