Renis Mendoza está en Venezuela

El percusionista, surgido del barrio Marín, está radicado en Alemania desde 1986

Renis Mendoza es un percusionista de larga trayectoria, surgido de la cantera del barrio Marín, en la parroquia caraqueña de San Agustín. Desde 1986 se encuentra en Colonia, la cuarta ciudad más grande de Alemania, país donde decide radicarse, junto a sus coterráneos Felipe “Mandingo” Rengifo y Charles Peñalver para estudiar, trabajar, realizar la docencia e intercambiar con músicos y en diferentes instituciones universitarias de aquel país.

Actualmente, desarrolla en paralelo la labor de correpetitor, “el que acompaña en la danza, el que ayuda, en cuanto a lo que es la atmósfera, el ambiente, el sentido, porque es muy importante para el bailarín expresarse y también para el músico y para el pintor y a todos los que tienen que ver con el arte y me refiero a todos los que tengan que ver con la vida”, define. En Venezuela desempeñó esta disciplina con la Compañía Nuevo Mundo de Caracas; Compañía Piso Rojo; Arnaldo Álvarez y Coreoarte, de Carlos Orta.

Sentido de pertenencia

Uno de los rasgos más resaltantes en este músico es que lleva consigo los referentes de San Agustín, su familia, maestros, amistades, los saberes: “Para mí la parroquia es un gran jardín y en ese gran jardín existen árboles y en uno de los árboles está Marín, y para mí ese árbol tiene tronco, tiene raíces, tiene hojas y tiene frutos y dentro de ese árbol hay madera y para mí la madera somos todos, los que aportan, los que viven, los que sobreviven y los que conviven en nuestro barrio, y como representantes están los que no se han marchado, los que estarán siempre presente”.

Recuerda con orgullo, cuando apenas tenía cuatros años, la presencia de Carlos “Nené” Quintero, Alfredo Padilla, quienes en esa época constituían el grupo Los Crema. “Chu” Quintero, Pedro “Guapachá”, fueron otros de sus principales referentes.

Del exterior influyeron en su formación: Giovanni Hidalgo y Ángel Cachete Maldonado, entre otros. Ese aprendizaje lo volcó en agrupaciones como el grupo Maderita, luego con el Madera, Los Morillo, la Banda del Ejército. Asimismo, Son Marín, Orquesta Urbe, Orquesta Cimarrón, Expresión Gaitera y Kimbiza, que consolidó en Alemania junto a Felipe “Mandingo” Rengifo y Charles Peñalver.

Al llegar al país teutón e iniciar el proceso del encuentro y apreciar las muestras de cariño con que fueron recibidos, Renis comenzó a valorar el bagaje que llevaba consigo: “Notamos el cariño a través de esa recepción, el nosotros haber mezclado el folclor con lo clásico, con lo del barrio y todo decentemente salió como el producto del néctar, le llamo yo, a esa fruta de ese árbol que también lleva madera, que también tiene raíces y de verdad, ahí comenzamos a quedarnos porque la cuestión era corta y se fue prolongando porque lo hicimos en dos oportunidades: en el 84 y luego en el 86”.

La siembra comienza a dar sus frutos

Así, el percusionista caraqueño comienza a desarrollar un exitoso y fructífero periplo que lo lleva a transitar innumerables proyectos, como los del dúo Modern Talking, el segundo grupo más exitoso de Alemania, detrás de Scorpions, con más de 120 millones de discos vendidos; con Jesse Milliner, quien ha sido pianista de artistas de la talla de Lee Ritenour, Chaka Khan, Trilok Gurtu, Tierra Viento y Fuego; con Afro-Jazz-Gruppe Cámer; Nélio Costa Band, de Brasil; DJ Olly Tonköpfe. Trabajó con muchos artistas famosos, en el ambiente del soul y el funk. Grabó mucha música brasilera, africana, también con el grupo chileno llamado Loa.

Fue llamado para musicales como Saturday Night Fever; Tabaluga; Miami Night. Su performance ha sido apreciada en escenarios de primer orden como el Festival de Jazz de Montreaux. Sus saberes son requeridos en los planes de estudios de instituciones como la Folkswangs Hochschule de Essen; la Johannes Gutenberg-Universität Mainz; Hochschule für Musik und Tanz Köln.

Alerta de naranja a roja

Las alarmas no tardaron en encenderse. Los llamados de atención comenzaron a llegar: “Pero si recuerdo que mi primo Luisito o Robert (Quintero) o mi hermano José Luis o Charles: ¡Renis, tú estás tocando mucho!, ¡Renis frena!”. Pero Renis no paraba. Hasta que empezó a sentirse cansado, sudoroso… y al fin decide acudir al médico.

Al principio le diagnosticaron una alergia, que suele manifestarse en tos, estornudos. Le proporcionaron una vacuna y le dijeron otra cosa… “Me dice (su médico), ‘Renis, tienes la tensión alta, te vamos a colocar un aparatito pero ven mañana’. Eso fue el primero (de diciembre) y yo tenía que ir el 2, pero el 2 no lo vi nunca, que me desaparecí, de verdad, no supe más nada”.

La evaluación médica concluyó que Renis tenía aneurisma. Lo peor de todo es que el médico tratante les comunicó a sus allegados que iba a morir. De nada sirvieron dos operaciones a las que fue sometido. Estaba en coma. Pero en medio de esta tragedia nunca faltó el amor, el calor, las oraciones y buenas vibras de sus seres más queridos.

Y entonces ocurrió un milagro

Jesse Milliner con su piano siempre estuvo presente, otros se acercaron con sus violines, le cantaron Godspel. El médico quedó sorprendido. Pero llegó el día de la despedida, estaban todos presentes. “Ellos comienzan a quitarme todos los cables. Todo esto me lo contó Jesse”. Continúa relatando Renis, entre sollozos: “Entonces llega Fe (su hija) y comienza a cantar y a sobarme los pies”. “Cuando mis hijos se enfermaban yo siempre les sobaba las manos y les sobaba los pies. El doctor, que no dejaba que alguien se me acercara, dejó que ella (Fe) lo hiciera”. Renis despertó, las máquinas comenzaron a funcionar, lo que se había convertido en un ritual fúnebre se paralizó de inmediato. “El médico dijo: ‘No vamos a sacar a Renis del hospital, Renis está vivo’. Pesaba 40 kilos”.

Su hija Fe regresó al día siguiente y se sorprendió por su mejoría física, y entonces repitió la terapia que le enseñó su padre. Le colocaron música de Kimbiza, temas propios, de Yma América, de Jesse Milliner. Fue un verdadero milagro. Logró recuperarse por tanta música, brasileros, cubanos.

Renis está de regreso, prosigue su camino y en la ruta no deja de acompañarlo lo vivido y aprendido en San Agustín, en Marín. No le faltan el culo’e puya, los quitiplás, el batá, las congas, las chapas, apegado a la herencia de sus ancestros y maestros, todo eso que a la gente le ha gustado.

Ciudad Ccs/Gustavo Velásquez

Únase a la conversación