Earle Herrera: Socialismo es olvidarse de la chapa y el carnet

Polifacético, en todo su universo de actividades ha estado por encima de las dificultades que se le han presentado, las cuales ha logrado...

Conocí a Earle Herrera a principios de la tumultuosa década de los 70, cuando en la Universidad Central de Venezuela (UCV) se discutían teorías políticas de diversas corrientes y, en su condición de rebelde indeclinable, se hizo respetar por tirios y troyanos. Dignidad que aún mantiene.

La imagen que proyecta Earle (así, en confianza) no solo es de respeto, sino también de admiración, por su condición de escritor, periodista y parlamentario. Pero cuando se le planteó rememorar su pasado como deportista, se dibujó en su rostro una enorme sonrisa de aceptación, para de inmediato narrar su paso por las pistas como corredor de la prueba de 800 metros.

“Antes, quiero referir una anécdota personal. Al célebre cubano Alberto Juantorena, campeón olímpico, panamericano, centroamericano y muchos cetros más en la prueba de los 800 metros planos, lo encontré en una oportunidad en el Foro de Sao Paulo. Lo reconocí y nos saludamos. Le dije que había sido corredor de 800 metros, pero me retiré del atletismo por mi dedicación como escritor en mi época juvenil. Y él me respondió de inmediato: “Quiere decir que la literatura me salvó de perder mi título contigo”.

—¿Cuál fue su época de atleta?

—El liceo Briceño Méndez, en El Tigre, era la única institución educativa que tenía pista, gracias a las gestiones del recordado entrenador Juan Facendo. Allí me entusiasmé por las carreras. Tuve buenas marcas y fui seleccionado para defender los colores de Anzoátegui en unos Juegos Nacionales, que se escenificaron en Caracas.

—Tuve entre compañeros de equipo a figuras de la talla de José Gregorio Salazar y Víctor Patínez, quienes prosiguieron en el atletismo y tuvieron mucho éxito en competencias internacionales, en defensa de los colores venezolanos.

—Por cierto, fui compañero de estudios, durante todo el bachillerato, de Enzo Hernández, pero él buscó la vía del beisbol y, en su momento, firmó como prospecto de Padres de San Diego.

Herrera también incursionó en el periodismo deportivo en el diario El Nacional. Escribía una columna, cuyo título era Calambres y Fricciones, con opiniones sobre la disciplina del boxeo.

Pero los gusanillos de la literatura y la política los tenía en el fondo de sus sentimientos, por lo que su pasantía por el periodismo deportivo, aunque exitosa, fue breve. No obstante, siempre ha estado atento a la actividad de los deportes.

Antes, en su adolescencia en su patria chica, ejercía el periodismo tanto político como de opinión. Señala que cuando estuvo en el núcleo Bolívar de la Universidad de Oriente (UDO) fue colaborador del periódico El Luchador, de Ciudad Bolívar, y, en cierto momento, se presentó con varios escritos en Antorcha, de El Tigre, donde se los aceptaron y estuvo por mucho tiempo allí.

—¿Cómo fue su ingreso a las páginas de El Nacional?

—En una oportunidad, me llamó Miguel Otero Silva, quien me dijo que había leído varios de mis escritos y me invitó a formar parte del cuerpo de la famosa página 4 de ese diario. Contaba con 30 años de edad, cuando proseguí en el periodismo de opinión, en el cual me inicié en El Luchador y Antorcha .

Su versatilidad se extiende hasta ejercer el periodismo en radio y televisión, a través del programa Kiosko Veraz.

Earle Herrera ha sido formador de cientos de periodistas, a través de las cátedras que ejerció en la UCV por tres décadas. Ahora, por obligaciones con sus intensas tareas, tenemos que entrar en su actividad política y como constituyente.

La pregunta que sigue se formula sobre la base de lo escrito por él, con razonables y justas consideraciones emitidas durante mucho tiempo.

—¿Qué proyectos ha presentado ante la Asamblea Nacional Constituyente?

—Tal como lo he afirmado en muchas oportunidades, me enrolé con el Comandante Chávez, y en este proceso humanista y socialista, que tiene como uno de sus mejores resultados haber promovido la Constitución más avanzada en materia de derechos humanos en el mundo, sigo resteado con el socialismo del siglo XXI.

—Mis planteamientos van orientados hacia la búsqueda del socialismo, lo cual es habitar una ciudad en la que se pueda respirar aire puro, pasear por sus calles, avenidas y sentirla plena, física y espiritualmente.

—Socialismo es obtener un pasaporte sin tener que pagar una millonada de bolívares a un desgraciado burócrata que se hace llamar “socialista”. —Socialismo es que los enfermos reciban medicinas y tratamiento puntualmente, y no que se agraven o mueran porque algún “ultrasocialista” puso el dinero a plazo fijo, para devengar intereses y volver hez la teoría del valor.

—Socialismo es olvidarse de la chapa y el carnet para adelantarse a los demás en todas partes, humillar a los otros, hacer valer e imponer su cargo para lograr ventajas, prebendas y atenciones que al resto de los mortales cuesta Dios y su ayuda.

—Socialismo es ser o intentar ser el primero o el mejor en todo los que nos toca hacer en la sociedad, como le recomendaba el Che Guevara a su hija en carta memorable. El mejor y más puntual diputado, concejal, alcalde, militar, gobernador o funcionario de lo que sea. Socialismo es considerar sagrado el dinero de las misiones y velar porque el mismo llegue completo y puntual adonde tenga que llegar.

—Socialismo es hacer las obras -casas, puentes, carreteras, escuelas, hospitales, etc- en el tiempo previsto para hacerlas, sin excusas. Es estudiar y luchar. No se puede ser buen luchador y mal estudiante; ni buen estudiante y mal luchador. Así lo decía, en los tiempos funcionales del Movimiento de Izquierda Revolucionario, Simón Sáez Mérida.

—Como se aprecia, se puede empezar sin esperar más tiempo. Así se construye el socialismo, con pasos sencillos,que son los más difíciles de dar. Por andar dando simples consejos de este tenor, más de uno ha sido purgado del “socialismo”. Lo sé.

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Biografía mínima

Oriundo de El Tigrito, cuyo nombre oficial es San José de Guanipa, estado Anzoátegui. Nació en la memorable fecha del 23 de abril (cuando se celebra el Día del Libro y del Idioma), en 1947. Sus estudios de secundaria los completó en el liceo Briceño Méndez, situado en la población de El Tigre.
Sus pasos iniciales en la literatura, cuando contaba la edad de 11 años, los dio de la mano de su abuelo Torcuato Silva, quien era autodidacta y le enseñó las diferentes composiciones en la poesía y las rítmicas en los versos. Igualmente a su señora madre, Ana Silva de Herrera, fundadora del Sindicato de la Salud en la zona, le escribía los discursos del 1° de Mayo (Día de los Trabajadores y Trabajadoras). También era el encargado de redactar, siempre con buen humor, los testamentos de Judas, así como el decreto de la reina del Carnaval de su región.

Ciudad CCS / Julio Barazarte / Foto Javier Campos

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