Tres en 1 | Tulio Monsalve: La violencia es inherente a la “democracia de EE UU”

Roberto Malaver

Sociólogo, profesor universitario, analista político, especialista en negociaciones, columnista en los diarios: El correo del Orinoco y Últimas noticias.

—Ante el proceso de negociación que ha sido retomado por el Gobierno de Nicolás Maduro con la oposición, pareciera que el Gobierno de Donald Trump, lleva la voz cantante en la oposición, ¿eso no es una verdadera intromisión?

—La intromisión no solo es de Trump sino de su equipo, que la prensa internacional llama sus cinco “halcones”: Elliott Abrams, John Bolton, Mike Pompeo, Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone, políticos que están dedicados a espiar, acechar, y emboscar el mandato de Nicolás Maduro desde los nidos republicanos del Gobierno del Pentágono. No hay duda, él aplica una estrategia obvia de desaforo e intromisión. E impúdicamente hace burla de los postulados jurídicos internacionales que entraron en vigencia al crearse, en 1864, la Convención de Ginebra, cuyo Artículo 31 habla de la prohibición de la coacción. Y el artículo 33 implica responsabilidad individual. Este convenio se aplicará en caso de guerra declarada o de cualquier otro conflicto que surja entre dos o varias de las Altas Partes Contratantes, aunque una de ellas no haya reconocido el estado de guerra –económica– como en el caso de Venezuela.

—De llegar a un acuerdo con la oposición, o con Trump, ¿se podrá confiar en ese acuerdo?

—La experiencia del caso de incumplimiento de los acuerdos de paz firmados entre el Gobierno de Colombia y las Farc el 26 de septiembre de 2016, en La Habana, lleva a suponer que si no existe un mediador respetable y apto para imponer la concreción de lo acordado, podemos tener acuerdos, pero ¿como asegurar su cumplimiento? A las Farc se les prometió la entrega de tierras para sus desplazados. No se cumplió. Se aseveró participación política a las Farc, Uribe lo negó. Y así, otros compromisos.

—Ahora que el Gobierno de EEUU ha creado una oficina en Colombia para estudiar el tema Venezuela ¿se puede decir que el Gobierno de Duque es la prolongación del de Trump?

—Duque es una mala y borrosa figura de un mandatario. Mero espantajo de un presidente. Ejemplo: según Gallup, su popularidad bajó de 54% a 29% en mayo 2019 y, más grave aún, su imagen negativa, en cambio, pasó del 60% al 62%; y el 71% de los colombianos cree que las cosas van empeorando. Esa tal Oficina Colombia, ¿No será para llevar el control del ascenso de la producción de cocaína y heroína en Medellín? ¿Quién sabe?

—El presidente Maduro dijo que su Gobierno ha venido conversando con altas autoridades del Gobierno de EEUU, ¿cómo quedan los que están negociando?

—En este caso, esperar que desde allí les den líneas para decidir sobre lo ya acordado en el otro nivel. Tengo muchos años analizando y dirigiendo negociaciones internacionales, pero esta modalidad me sorprende. Toda una novedad .

—Hasta ahora, todas las opciones que la oposición ha puesto sobre su mesa para derrocar a Maduro han fracasado, ¿se descarta definitivamente la invasión?

—Considerando que la contraparte real es Trump y sus buitres, que por su naturaleza no están acostumbrados a negociar, verse en la necesidad de aceptarlo es algo que les crea un insoportable precedente: tener que aceptar que en adelante, en Venezuela, por ahora todo debe ser convenido por negociaciones. Pierde peso la idea o mito del valor de la Pax Imperial, que nada negocia y todo lo impone desde hace más de 200 años. La vía de la violencia es inherente al estilo de la “democracia de EEUU”. De seguirse el proceso de Barbados y lograr acuerdos, estos darán paso a otras negociaciones. O sea, seguir y seguir, hasta crear un lenguaje de iguales y temperados “ciudadanos y ciudadanas”, y recordar –como decía ese viejo comunista llamado Rómulo Betancourt– “Venezuela no necesita del rebenque imperioso del capataz, del hombre de espuelas y a caballo como si fuésemos una piara de esclavos”. Puede ser que nos acostumbremos a dialogar.

Para las tribus de radicales de aquí, que desde siempre han soñado con que vengan los marines a tumbar por fin a Maduro, –ilusos– y entregarles el poder en las manos a los María Machado del Valle de Caracas que por cuna todo lo merecen, y desde allí comenzar su justa venganza por la afrenta que les causó el “mulato” y sus seguidores.

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Retrato Hablado

“No le tengo miedo a nada, ni siquiera a la muerte. No me arrepiento, tuve una vida afortunada”. Así decía, unos días antes de morir, el 17 de julio de este año, el escritor guionista y dramaturgo, Andrea Camilleri. Fue leyendo las novelas de Manuel Vázquez Montalbán, donde estaba presente el detective Pepe Carvallo, que Camilleri decidió hacerle un homenaje al escritor y llamar a su comisario Montalbano. De esa manera, Montalbano se convirtió en uno de los personajes más queridos en Italia y en el mundo de las novelas policiales. Era un fumador empedernido. También era comunista y siempre lo recordaba. En una de sus últimas entrevistas dijo: “Sigo teniendo un alma comunista. Es como una enfermedad de la que es difícil salir”. Se convirtió en el escritor más leído de Italia, y sus novelas fueron traducidas a más de 35 idiomas. En 2014 ganó el premio de novela negra Pepe Carvalho, que otorga BCNegra. Fue con su novela La forma del agua, donde el Comisario Montalbano comenzó a estar presente. Allí en Vigata, una ciudad imaginaria, suceden todas las tramas de la vida de este detective. Andrea Camilleri nació el 6 de septiembre de 1925 en Porto Empédocles, Italia.

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El Viernes de Lira


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