Viviana González Politóloga: Comenzó la capacitación de maestros insurgentes

El maestro y la maestra insurgentes son profesionales de cualquier área que asuman la docencia como trinchera de lucha

Un juramento amoroso hecho a principios de agosto de este año fue el punto de partida para lograr la primera movilización de voluntades por el rescate de las aulas que se hace en el país.

En apenas cuatro semanas, aquel juramento hecho por la alcaldesa de Caracas Érika Farías: “¡Por nuestros hijos e hijas de la Patria! ¡Por nuestro futuro! Con amor y convicción, ¡lo juramos!”, ha logrado la captación de cerca de 3 mil ciudadanas y ciudadanos que se han inscrito para el programa Toda Caracas una escuela, el cual se enmarca, a su vez, dentro del programa Maestros insurgentes.

Esta convocatoria, atendida masivamente por las caraqueñas y los caraqueños, surge como iniciativa conjunta entre la Alcaldía de Caracas, por medio del gabinete social, y el Ministerio de Educación, a través de la zona educativa, con la finalidad de garantizar a los niños, niñas y adolescentes, que pudieran verse afectados por la migración inducida, el que puedan desarrollar su año escolar sin mayores contratiempos, garantizando así su derecho al estudio.

Viviana González , directora del Consejo Nacional de Protección del Niño, Niña y Adolescente, y quien está al frente de este importante, hermoso y revolucionario proyecto, señala que, en esa primera fase de captación o inscripción de voluntarias y voluntarios, se logró un importante número de inscritas e inscritos entre los cuales, aproximadamente un 50% son profesionales, contando además con un grueso importante de trabajadores sociales, en esta primera cohorte.

—¿Cuántos inscritos van en el programa Toda Caracas una Escuela?

 

—Hasta ahora van cerca de 3 mil inscritos y, aunque en principio se están captando voluntades para cubrir las necesidades de las aulas afectadas por la migración inducida del personal docente, las aulas insurgentes también contemplan la inclusión de profesionales no académicos, es decir, que dominen algún oficio. Porque la idea es atender desde la comunidad y de la mano con ella, no solamente la escolaridad de los niños, niñas y adolescentes del Municipio Bolivariano Libertador, sino acompañar a aquellos que por diversas razones puedan estar en una situación de alta permanencia en la calle, pues esa situación los hace vulnerables a un montón de situaciones que pueden incluso desencadenar en problemas de conducta o delincuencia, y eso es algo que debemos cuidar muchísimo.

—¿Cómo ha sido la convocatoria, cómo se planteó?

—Desde el momento en que nos planteamos asumir desde el gabinete social de la Alcaldía el compromiso de acompañar a las comunidades atendiendo sus principales necesidades, la alcaldesa Érika Farías nos habló de asumir la corresponsabilidad con el ente rector, en este caso el Ministerio de Educación, de encarar nuestra labor en la alcaldía como una “acción motora síntesis”, que movilizara las voluntades para darle al ministerio y a la zona educativa recursos humanos que les permitiera atender, efectivamente, esa prioridad del gabinete social que constituyen los niños, niñas y adolescentes de la Patria.

En esta primera etapa, la convocatoria, o la sumatoria amorosa de voluntades fue parroquializada. Lo que se ha intentado es ubicar a todos aquellos líderes parroquiales capaces de territorializar estructuras de control y cuidado de la comunidad en sí misma, que sean capaces de organizar sus espacios, convocar asambleas, atender juntos las diversas problemáticas desde lo interno de la comunidad.

—¿Hasta cuándo llega la fase de reclutamiento?

—Bueno, fíjate, la etapa de reclutamiento podría decirse que culminó el pasado 24 de agosto, en las parroquias y los 22 puntos de control. Sin embargo, aún nos queda mucha gente que quiere incluirse en el programa y que tendrá la ocasión de hacerlo, por lo que esa convocatoria aún está abierta, aunque sin especificar fechas o centros. Y tenemos pensado convocar más cultores y deportistas.

—¿Cuándo inicia la fase de capacitación de las y los formadores inscritos?

—Ya, desde este lunes 2 de septiembre, se dio inicio a una fase de formación de un primer contingente de inscritos entre 18 y 35 años, técnicos medios, técnicos superiores y universitarios y se está realizando bajo acompañamiento de la Micro Misión Simón Rodríguez, el Plan Chamba Juvenil y el propio Ministerio de Educación, a través de su zona educativa. Esta formación será en principio de 6 semanas y 6 módulos, pero vale la pena destacar que este proceso de formación no es estático, es decir, no está enmarcado en un período de tiempo y ya. No, por el contrario, tiene carácter continuo y será complementado con talleres y cursos.

Para subvertir lo que deba ser subvertido

Una de las cosas más importantes a destacar en este proceso, es que cerca de mil bachilleres se han inscrito con la intención de hacer carrera docente en el país. Y es algo digno de destacar por varias razones, en principio porque la docencia ha sido una carrera históricamente mal pagada, porque hay una guerra económica que atenta contra los principios fundamentales del venezolano y la venezolana común, porque la migración inducida y criminal tiene como blanco fundamental a nuestra juventud, y que nuestros jóvenes atiendan de esta manera tan genuina y voluntaria el llamado de la patria, sin mayores beneficios que la satisfacción de apoyar, es algo que nos devuelve la esperanza que han intentado socavar los enemigos, ya no del proceso revolucionario, sino del pueblo venezolano.

Por ello hay que resaltar, que si bien a esta convocatoria acuden profesionales jubilados, profesionales activos, profesionales de la docencia que, por la razón que sea no están abocados a ella, profesionales de diversas áreas que en algún momento hayan realizado el componente docente y bachilleres, no es para darle trabajo a los desempleados, no. Es un tema mucho más profundo, es la asunción de un compromiso, más que político, ético, con el futuro del país. De allí que se incluya a los bachilleres en el programa, aunque ellos no llevarán un aula como docentes, sino que acompañarán, al tiempo que tendrán la práctica docente.
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*Aprender haciendo

El Aula Insurgente es el primer paso en el sistema de protección comunal desde la comunidad. Cada aula insugente, cada maestra o maestro insurgente debe contribuir a que la comunidad a la que pertenezca sea responsable de sí misma; más que un programa es un espacio para aprender haciendo que va a alimentar el plan “Toda Caracas una escuela”, y, si bien acompañará a los niños, niñas y adolescentes en su formación académica formal, no sustituye al aula tradicional. De hecho estará ubicada en bases de misiones o misiones, y su principal objetivo es brindar refugio, contención y visibilización a aquellos niños, niñas y adolescentes que por alguna situación personal, o familiar, sean más susceptibles de permanecer demasiado tiempo en la calle.

TATUN GOIS | FOTO YRLEANA GÓMEZ

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