Wilfredo Tovar decidió el juego en suspenso entre Eternos Rivales

El final del tercer encuentro entre Navegantes del Magallanes y Leones del Caracas, debió celebrarse en días distintos y horas totalmente diferentes, por el hecho de que el juego quedó empatado 5 a 5 en el noveno, el martes la lluvia obligó a continuarlo el domingo, para completar el veredicto con Wilfredo Tovar como protagonista y ganar 6 a 5 en el Estadio Universitario.

El desafío estuvo detenido por más de dos horas y cuando todo parecía indicar que iba a reanudarse el mismo martes, la lluvia volvió suspender el emocionante choque. Sin embargo, luego que la LVBP decidiera continuarlo el domingo, por condiciones de campeonato, los melenudos no tardaron más de 15 minutos en adjudicarse el triunfo.

El encuentro comenzó exactamente donde había quedado a principios de semana: Ericson Leonora al bate con corredor en la inicial; además, la llovizna también estuvo presente para colocar aún más suspenso.

Elis Jiménez reemplazó al cerrador panameño Manny Acosta, pero no pudo detener al contrario, pues Leonora se embasó con boleto. Luego, Leonardo Ferrini colocó la autopista colapsada con el error de fildeo del campocorto Raúl Navarro y, por último, Tovar sentenció con jugada de selección, que hasta ameritó revisión de los umpires. Por lo que la expectativa se mantuvo unos minutos más hasta que los oficiales decretaron el quieto en la inicial, que significó el triunfo local, con la carrera anotada por el dominicano Juan Silverio.

“Yo quería dar un fly (elevado), pero salió un rolling, así que me propuse salir a correr y llegar quieto a la base”, contó Tovar, al final del juego. “Salimos a ganar para subir en la tabla, solo eso”.

A principios de semana, el derecho Enrique De Los Ríos salió con frialdad al morrito, propuesto a repetir la dosis recetada en el segundo duelo de los Eternos Rivales, cuando selló el triunfo en cinco entradas y una rayita aceptada; pero la tripulación de los eléctricos arrancó desde el primer episodio con rapidez el tercer encuentro y madrugaron al abridor melenudo.

El primer lanzamiento del serpentinero de los locales fue adivinado por el primer bateador en el orden, Raúl Navarro, quien con toque de bola fue imposible de detener y llegó quieto a la inicial. Luego, Garabez Rosa sonó doblete al centro, suficientemente lejano para enviar a Navarro a la goma. Posteriormente, Josmil Pinto se encargó de empujar la segunda del cotejo con sencillo al lado izquierdo y el quisqueyano anotó.

Los filibusteros sumaron dos anotaciones más para la causa, y en la parte alta del séptimo tramo, Anthony Pereira y Navarro produjeron una cada uno.

El trabajo del tirador inicial de los visitantes, Adrián Salcedo, otorgó largos ceros en la pizarra, al silenciar en cinco entradas a los bates melenudos, pero con el relevo fue otra historia, cuando en la baja del séptimo capítulo se emparejaron las acciones.

Las bases se llenaron de dominicanos para los capitalinos. Primero Juan Kelly conectó globito por el centro. Luego, Isaías Tejeda lo acompañó con línea por el jardín izquierdo y posterior a eso, Juan Silverio negoció boleto. Hasta allí el descontrol se percibía en el montículo, pero las gradas y tribunas del parque de Los Chaguaramos estallaron en el momento que Ericson Leonora impactó la blanca pelota con su madero y corrió las bases con el grito de jonrón en la fanaticada.

Leonora soltó su segundo vuelacerca de la temporada y primero con las bases llenas en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, un metrallazo que aterrizó en las gradas del lado izquierdo.

Navarro colocó arriba a su equipo con error de Wilfredo Tovar en la parte alta del noveno, con el que Edgar Muñoz llegó embalado al plato para marcar la quinta del careo.

Llegó el turno de Manny Acosta en colocar el candado por la nave, pero este se encontró con la presencia de leones feroces en busca de empate y lo lograron con el fuerte rugido de Silverio al conectar sencillo por el centro, suficiente para mandar a José García a anotar desde la segunda almohadilla y pactar el empate una vez más.

Acosta no solo fracasó en su intento de apuntarse el rescate y amarrar el triunfo de los turcos, sino que, además la fuerza natural de la lluvia, tuvo que salvarlo a él, lo que detuvo el compromiso por casi dos horas y 20 minutos, más el ataque de los hogareños, hasta ser pospuesto por los umpires.

Ciudad CCS/LVBP

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